Quien en 2018 fue elegido como "Entrenador del año" por la NBA vino a México a exponer su talento, que no es poco y que ha ido acumulando a través del tiempo, de las personas con las que se rodea y del mundo. Su trabajo no sólo se queda en la duela, en las jugadas o elementos técnicos que pueda enseñar a sus jugadores, Dwane Casey demuestra que el trabajo de un coach va más allá.

Medios estadounidenses afirmaban que a su llegada a Toronto, en 2011, en Canadá poco se sabía de uno de los coaches más experimentados de la NBA, quien como jugador fue campeón en la NCAA y como entrenador asistente formó parte del único campeonato de Dallas y ahora dirige a los Pistons, un equipo que fue popular a lo ancho del mundo entre las décadas de los ochentas y noventas. 

La trayectoria del entrenador rebasó los límites de su país. Su amistad con Mototaka Kohama, quién fuera uno de los grandes promotores del baloncesto en Japón, lo llevó al otro extremo del globo para continuar con su carrera, dirigiendo a dos equipos de la JBL y formando parte del cuerpo técnico de la selección nipona a la que juntos guiaron en la Copa de Mundo en 1998.

¿Qué enseñanzas te dejó Japón? El entrenador dijo a El Economista: “La comunicación, cómo puedes ser educado y severo al mismo tiempo. La cultura japonesa es una de las más educadas pero también pueden ser severos, estrictos y disciplinados, así que aprendí eso de su país”. 

En una entrevista para la NBA, explicó su manera de prepararse para una nueva temporada: “Paso el verano viendo nuestros juegos de años pasados, repasando nuestras notas y tratando de ver qué podemos cambiar, qué podemos hacer diferente, qué podemos agregar o quitar, qué es lo que no funcionó. Paso muchas de mis noches de verano, después de que la familia se fue a la cama, haciendo eso”.

“Hablo con muchos coaches europeos, tengo muchos amigos allí a los que les robo cosas, les hablo, tal vez haga que miren lo que estamos haciendo y me digan qué harían diferente, puede que no lo tome y sólo vea qué otras opciones hay que podamos estar perdiendo”.

¿Por qué la formación de un entrenador también consiste en ver otros estilos de juego? Casey expresó: “En primer lugar, para mi entrenar jugadores europeos, sudamericanos, es muy importante, así que la mejor manera de aprender cómo comunicarte, relacionarte es también entender su origen, entender su historia, eso me ha ayudado tremendamente, no sólo para entrenarlos en basquetbol, sino para comunicarme y relacionarme con jugadores de otros países, me encanta aprender nuevas formas de enseñar, formas de comunicarme, nuevas formas de abordar el basquetbol, qué mejor manera que aprender de entrenadores europeos, sudamericanos, asiáticos, aprendo tanto de ellos como ellos de mí, haciendo clínicas, hablando y jugando, ha sido alegría y una bendición”.

Quizá por estrategia deportiva o quizá por desenvolverse en un entorno de segregación racial, para Casey es importante conocer más de cerca a sus jugadores. Langston Galloway dijo a este diario que “fuera de la cancha él está disponible para interactuar con nosotros, hace estas pequeñas preguntas que una persona regular no haría, quiere saber sobre la familia, sobre tu historia, de dónde eres, es realmente un entrenador que se debe a sus jugadores. Él es amigable fuera de la cancha y dentro es muy intenso, pero sabes que lo hace con buena intención”. 

Casey finaliza: “Tengo muchos amigos en Japón, tengo muchos amigos en Sudamérica, tengo muchos amigos en Brasil, así que en mis treinta años de entrenador he tenido la posibilidad de viajar por el mundo, cualquier continente que hay, he estado ahí y he disfrutado cada momento”.

“Conozco a Dwane Casey desde que estaba en la liga y una cosa que me agrada de Casey es que es honesto y que te habla de frente. Vino antes (a México) cuando estuvo con Dallas. Es un coach que mantiene la compostura, a muchos jugadores no les gusta un coach que grita, lo consideran de la vieja escuela. Él es un experto, entiende el juego y a los jugadores,” manifestó Rick Mahorn, exjugador de Pistons, sobre Casey.