Las historias de las futbolistas en Latinoamérica se abren paso ante la adversidad. Puede ser Mendoza, Bogotá, Santiago, pero las futbolistas de la región llegaron después de superar obstáculos, empezar en equipos de niños o variables como el futbol de sala, incluso en posiciones que no terminarían siendo su lugar definitivo en el balompié.

La falta de una estructura para detectar talento y el poco tiempo que tienen las ligas organizadas en los países latinoamericanos afectaron el rendimiento de las selecciones nacionales en el Mundial de Francia 2019. Sólo Brasil pudo calificar a los octavos de final, y cayó eliminada ante Francia, que representa a la zona geográfica y confederación más exitosa en el balompié femenil.

El mapamundi del futbol femenil se divide en las potencias europeas, que calificaron ocho de las nueve participantes en el mundial de Francia, con un índice de productividad de 72.5%, el más alto de las confederaciones representadas. En segundo lugar se ubican las selecciones de Concacaf, con un ratio de 55.3% de productividad, apoyadas por la robusta cultura atlética de Estados Unidos y Canadá, que compensó a Jamaica, que no sumó unidades durante la Copa del mundo.

La tradición futbolística en Latinoamérica no es suficiente para potencializar los equipos femeniles. La investigadora Brenda Elsey ubicó las primeras prácticas de mujeres en el futbol en los primeros años del siglo XX.

“La exclusión brutal de las mujeres del futbol en la región donde supuestamente es una parte central de la identidad nacional. A medida que los clubes se convirtieron en vehículos para la política local, la organización sindical y la sociabilidad, las mujeres perdieron un papel en la organización deportiva”, sentenció la doctora en historia y cultura popular en Latinoamérica para El Mercurio de Valparaíso.

La participación de las mujeres en la capacidad de organizar clubes, ligas, torneos y selecciones de futbol disminuyó la trascendencia de los países latinoamericanos en el deporte.

Apenas hace unos meses, el futbol de mujeres en Argentina recibió el reconocimiento para recibir un salario por la actividad de parte de la Asociación de Futbol Argentino (AFA).

Mensualmente, la AFA le dará 125,000 pesos argentinos a los equipos para cubrir los salarios de las jugadoras. En Brasil, apenas en el 2013 se confirmó la Liga de aquel país, y según estudios sobre brecha de género el salario más alto en la Liga femenina es de 1,400 dólares mensuales, mientras que en la Liga masculina el jugador mejor pagado, Thiago Neves del Cruzeiro, tiene un salario mensual de 270,000 dólares. La diferencia con respecto al mejor salario de la Liga femenina es de 191 a 1.

Sin una estructura y una Liga que dé seguimiento a las jugadoras, la única opción es la migración.

Las tres selecciones latinoamericanas tienen entre nueve y 18 jugadoras en ligas extranjeras. Su fuerza radica en destacar para salir de su país y terminar su formación en el extranjero, principalmente en España, que recibe a 53% de las jugadoras de esas selecciones, siendo el principal vector de desarrollo del futbol femenil latinoamericano.