Mónaco. El serbio Novak Djokovic y el español Rafael Nadal, los dos primeros jugadores mundiales, tendrán con el torneo Masters 1000 de Montecarlo el inicio de la cuenta regresiva hacia Roland Garros, el único Grand Slam anual sobre tierra batida.

Por el momento, Nadal es el rey absoluto de la arcilla de Mónaco, con siete títulos consecutivos, por lo que el reto para Djoko será romper ese dominio, hasta ahora absoluto, después de superar al español en las finales de dos citas importantes sobre tierra en 2011, en Madrid y Roma.

Nadal, desde su primer éxito en Montecarlo en 2005, dos meses antes de su 19 cumpleaños, no ha perdido un partido en este torneo. Antes de él, nadie había logrado ganar el torneo más de tres veces. Su balance es impresionante: 40 partidos disputados, 39 victorias y solo una derrota, en 2004.

El año pasado, el duelo estelar Djokovic-Nadal no pudo darse en el Principado, ya que el serbio fue declarado baja poco antes del torneo, por una lesión en la rodilla.

El gran ausente en 2012 es el suizo Roger Federer, que ha estado muy sólido en los últimos meses, con tres títulos (Róterdam, Dubái e Indian Wells), pero que ha preferido descansar.

El tercer cabeza de serie será el escocés Andy Murray, que también está en un buen momento, aunque en tierra batida su rendimiento suele bajar.

Nadal vuelve a la competición tras su baja antes de las semifinales de Miami, a principios de mes, por problemas en la rodilla izquierda.

El número 2 mundial lleva siete derrotas consecutivas ante Djokovic, todas ellas sufridas en finales, por lo que arrastra una dolorosa cuenta pendiente, que pone en peligro un octavo título.

Djokovic llega a Montecarlo con el recuerdo reciente de su victoria en el torneo de Miami sobre Murray. Aunque su inicio de temporada no ha sido tan impresionante como en 2011, lo cierto es que el serbio ha vuelto a ser el mejor y es favorito en cada torneo que juega.

El sorteo no fue favorable al serbio, que tendrá en su lado del cuadro a Murray y al español David Ferrer, un especialista en tierra batida, mientras que Nadal no debería tener problemas en su camino hacia la final.