Los toros de la ganadería de Montecristo, de Germán Mercado Lamm, dehesa titular en la décimo primera corrida de la Temporada Grande 2016-2017 de la Plaza México, resultaron débiles, faltos de fondo y sosos, que aunado a las fallas con la espada o la displicencia de los alternantes, dio como consecuencia que el festejo terminara sin triunfos para nadie y sí con el desaguisado de un antitaurino que saltó al ruedo una vez que dobló el primer astado de la tarde.

Abrió plaza el torero badajocense Miguel Ángel Perera, quien lanceó con el envés del capote para recibir los primeros jaleos en la tarde, llevó por chicuelinas ante el caballo y realizó un quite por tafalleras, combinado con gaoneras que aplaudió el poco público asistente.

En su faena de muleta, Perera llevó a su enemigo a los medios con muletazos de tirón para hilvanar dos tandas por el lado derecho con temple y suavidad, cambió el engaño al lado natural y a base de insistir logró pases lentos y muy templados por ese lado; sin embargo, pinchó dos veces y terminó su labor con el descabello para escuchar breves palmas tras un aviso.

Al momento de doblar el toro, un individuo al parecer de nacionalidad holandesa saltó al ruedo con una pancarta y una leyenda pintada en la espalda; al contenerlo las autoridades fue sacado del redondel, pero la seguridad de la plaza confundió con otro antitaurino a nuestro fotógrafo José Roberto Guerra, le quitó su material de trabajo y su acreditación, mismos que le fueron devueltos una vez aclarada la confusión con la disculpa correspondiente; sin embargo, algunas tomas que había realizado fueron borradas de la memoria de la cámara.

Esto no tendría por qué pasar si la empresa y autoridades mantuvieran un control sobre las personas que tienen acceso al callejón, toda vez que la gran cantidad de gente en éste implica un peligro para ellos y para los representantes de medios que van a realizar su trabajo.

En el segundo de su lote, cuarto del festejo, Perera estuvo voluntarioso, pero la espada le volvió a jugar una mala pasada y le aplaudieron tras un bocinazo.

Lo más destacado de la tarde corrió a cargo del torero hidrocálido Juan Pablo Sánchez, quien realizó dos faenas valientes, artísticas y templadas con sus momentos de arrebato que le festejaron mucho; sin embargo estuvo errático con los aceros y su balance fue saludos en el tercio y abucheos tras eternizarse con la espada corta de descabello.

Diego Silveti, el tercero en el cartel, tuvo breves momentos en el cierra plaza. En el primero fue silenciada su labor y en el último escuchó breves palmas tras un aviso.