La reaparición de Juan Martín del Potro se convirtió en una buena noticia para el Abierto Mexicano de Tenis. El argentino, quien está clasificado como el número cuatro del ranking de la ATP, recibió el último wild card y podrá jugar el torneo, el mismo que ganó el año pasado ante el sudafricano Kevin Anderson.

La inclusión del sudamericano permite fortalecer el cuadro del abierto, luego de que se había mermado por las bajas de Anderson (quinto del ranking de la ATP), el francés Lucas Pouille (vigésimo segundo), el búlgaro Grigor Dimitrov (trigésimo primero) y el eslovaco Martin Klizan (trigésimo noveno). Todos sufrieron lesiones que los dejaron fuera del torneo.

“Juan Martín siempre tuvo el compromiso de regresar a defender el título en Acapulco. Él sabe lo mucho que es querido por el público en México e hizo un gran esfuerzo en su recuperación”, comentó Raúl Zurutuza, director del Abierto Mexicano de Tenis.

Del Potro tuvo una lesión en la rótula de su rodilla izquierda mientras jugaba el Masters 1000 de Shanghai en octubre pasado. Estuvo fuera de las canchas tres meses y medio, por lo que se perdió el final de la temporada pasada y el inicio de la presente, incluido el Australian Open.

La semana pasada terminó con su recuperación y apenas hace unos días hizo su reaparición en el Abierto Delray Ranch, que se celebra en Florida. El argentino ganó el partido que marcó su regreso ante el japonés Yoshihito Nishioka.

Del Potro se sumará a otras figuras que estarán presentes en la edición del 2019 del Abierto Mexicano, como el español Rafael Nadal (segundo del ranking) y el alemán Alexander Zverev (tercero). Es decir, el torneo contará con tres de los cuatro mejores jugadores clasificados por la ATP.

El argentino estará en el complejo Mextenis del Hotel Princess Mundo Imperial de Acapulco para competir en el certamen que se realizará del 25 de febrero al 2 de marzo.

Del Potro registra 22 títulos de la ATP en su carrera y en la campaña pasada ganó su primer Masters 1000 en Indian Wells. Además, en el 2018 también llegó a su segunda final de un Grand Slam desde que se convirtió en profesional, al disputar el partido por el título del US Open, que perdió contra Novak Djokovic.