Hasta cuatro futbolistas han abandonado la selección de Cuba en la actual Copa de Oro, un fenómeno que se viene repitiendo en torneos internacionales, informó la prensa de Estados Unidos.

Los últimos jugadores en desertar de la delegación cubana fueron Reinaldo Pérez, Luismel Morris y Daniel Luis Sáez, uniéndose así a Yasmani López, quien lo hizo el pasado sábado tras la derrota de 7-0 ante México en su debut.

La escuadra cubana llegó a esta Copa Oro con 22 jugadores, después de que Estados Unidos no le diera visado al capitán Yordan Santa Cruz, y ahora cuenta con 18 futbolistas para disputar su último partido contra Canadá este domingo en el Bank America Stadium de Carolina del Norte.

Con la suma de estos cuatro jugadores ya son 39 futbolistas los que han desertado de la selección nacional de Cuba en diferentes torneos en los últimos 17 años, incluyendo 15 en distintas ediciones de la Copa Oro.

Previo al actual torneo, Ariel Martínez fue el último en optar por no regresar a Cuba durante la Copa Oro del 2015.

Sólo algunos de los jugadores que desertaron lograron continuar con sus carreras profesionales.

El volante Osvaldo Alonso, uno de los primeros, triunfa en el Minnesota United FC de la Major League Soccer estadounidense.

“Los jugadores en Cuba quedan estancados, llegamos a un nivel y no tenemos para dónde crecer, cómo desarrollarnos como futbolistas, a no ser que tomen una decisión como la que yo tomé”, dijo Alonso.

Los que abandonan la selección cubana hace rato lo hacen a sabiendas de que no podrán jugar representar a otro país por mandamiento de la FIFA, y que no volverán a vestir los colores de Cuba, por decisión de las autoridades locales.

Desde 1999, varios jugadores cubanos de futbol han desertado en un intento por mejorar su carrera profesional o mejorar su nivel de vida.

Bajo la vieja política en Estados Unidos de “pies húmedos, pies secos”, cualquier jugador cubano que pise dicho país tiene derecho a convertirse en residente. Antes de 1995 ésta política permitió que todos los cubanos que llegaran a las aguas territoriales estadounidenses permanecieran en dicho país y más tarde podrían convertirse en “residente legales permanentes”.

Maykel Galindo, uno de los desertores anteriores, habló de los incentivos para salir de Cuba.

“Se van de Cuba porque quieren sacar algo de la vida. Buscan el sueño de jugar al futbol a nivel profesional y saben que Cuba no les ofrecerá eso. Lo hacen porque sienten que su familia estará orgullosa de ellos si llegan al nivel profesional y muchos de esos jugadores se han dado cuenta de que pueden lograr ese objetivo. Afortunadamente, en mi caso, las puertas eran siendo abierto para mí”.  La política de pies secos y pies húmedos terminó en enero del 2017.

Como regla general, los jugadores cubanos que desertan no pueden reincorporarse a la selección nacional cubana para partidos internacionales. Los jugadores que desertan generalmente no son elegibles para el equipo de los Estados Unidos, ya que las reglas de elegibilidad de la FIFA sólo permiten que un jugador juegue para un equipo nacional durante su carrera.