Fueron 21 horas extenuantes, casi ininterrumpidas. En el Senado de Brasil, la decisión era clara: Dilma Rousseff, hasta entonces presidenta de ese país, sería destituida. El resultado de la votación fue elocuente: 55 a favor y 22 en contra.

Eran las 7:00 de la mañana del 12 de mayo y apenas unos días atrás, los brasileños habían conmemorado los 100 días rumbo a los Juegos Olímpicos de Río 2016. Rousseff enfrenta hoy un juicio político por diversas irregularidades financieras, además de que otros altos funcionarios de su gobierno se encuentran bajo investigación.

Para agravar la situación, la preocupación de las autoridades de salud respecto del virus del Zika, el cual tiene sus peores consecuencias en mujeres embarazadas, pues se ha relacionado con daño cerebral en los bebés.

Ésta no es la primera vez que la justa veraniega ha llegado a un país en medio de una crisis.

Los Juegos Olímpicos de Sochi 2014 se vieron marcados por un ambiente de tensión en el cual llegaron. En diciembre, unos atentados terroristas en Volgogrado desataron pánico en el país. La principal amenaza venía de la insurgencia islamista del Cáucaso norte, pues el líder de la rebelión, Doku Umarov, solicitó a su ejército que atacara los JO.

Pese a todo, la justa de invierno se llevó a cabo con normalidad, pero bajo estrictos niveles de seguridad.

En 1968, la crisis política que vivía nuestro país era grande. Apenas unos días antes del inicio de los Juegos Olímpicos en México -los únicos que se han organizado en nuestro país- ocurrió el asesinato de decenas de estudiantes en Tlatelolco, quienes habían conformado un movimiento social para protestar en contra del gobierno, pedían la autonomía universitaria, exigían la libertad de presos políticos y apoyaban otras causas en el mundo . Era el 2 de octubre.

Diez días después, en medio de guaruras y un despliegue de seguridad, se inauguraba la justa olímpica, mientras el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz buscaba de todas las maneras esconder la masacre y la crisis política que había generado el movimiento estudiantil. Ese día, el 12 de octubre, en el estadio Olímpico Universitario, se liberaban unas palomas como símbolo de paz... pero ésta no existía en nuestro país.

Otros JO que vivieron la incertidumbre sobre su desarrollo fueron los de Seúl 1988. Esa justa no sólo se llevó a cabo en medio de la Guerra Fría, sino que también, un año antes, ocurrieron protestas contra el gobierno surcoreano, que exigían mayor democracia, lo que dio lugar a que se dieran elecciones presidenciales directas.

En tanto, justas como Amberes 1920 y Londres 1948, se dieron en el marco de la primera y segunda guerras mundiales, respectivamente, por lo que la situación en ambas ciudades no sólo era de incertidumbre política y social, sino también de carencias, pues algunas instalaciones no estaban listas para recibir a los atletas y éstos tuvieron que padecer carencias, como comida racionada, o dormir en catres o en instalaciones militares.

Brasil tendrá pues el reto de mostrar al mundo que los JO sirven para unir a un país en crisis, aunque para algunos parezca esta una tarea muy difícil.