La metamorfosis que vivió Miguel Cabrera hace un sexenio tiene un éxito vitoreado más allá del triple. De ser aquella gran promesa de poca musculatura en Ligas Menores con Carolina Mudcats, pasó a convertirse en el pescado fresco con Florida Marlins con quienes a la edad de 20 años ya era campeón de la MLB, Novato del Año en el 2003 y sus tarjetas autografiadas valían un par de centenas de dólares.

Hoy, luego de cinco temporadas como Tiger, es el bateador más aclamado en la Gran Carpa por su Triple Corona de bateo, palmarés en letargo por lapso de 45 años.

Y así fue como aquella tarjeta Topps Traded del 2000 con la rúbrica del nativo de Aragua se apreció de 80 hasta 200 dólares en el 2004. La trayectoria de Cabrera Torres se revalúa en Detroit en las estadísticas que le dieron la Triple Crown y en ingresos salariales por 21 millones este año.

Para el siete veces incluído en el All–Star Game no era suficiente aquel título con Marlins y ese memorable swing de poder del juego cuatro contra New York Yankees, donde en el primer turno de su carrera contra Roger Clemens le pegó cuadrangular con dos en las bases.

También había que buscar el beneficio personal, esa razón por la que se trabaja para amasar una mayor fortuna por dedicarse al Rey de los Deportes en el país que más dinero paga, pues aquel jonrón frente al Rocket y lo que vendría después apenas le daban para ganar 320,000 dólares (2004) y llegaron los aumentos de 50,000 y 152,000 dólares hasta que Florida le ofrecería 7.4 millones (2007).

Nada equiparable con la seductora oferta que la franquicia surgida en 1901 le hizo en el 2008: 152.3 millones de dólares hasta 2015. Irresistible para el practicante de la santería, padre de tres hijos y activo en el altruismo a través de su fundación. El revulsivo se reflejó con 37 HR y 127 anotaciones producidas en su primer certamen con los Tigers.

Apreciado por el experimentado mánager, Jim Leyland, que asegura nunca antes haber dirigido a un pelotero del nivel de Miggy, éste tuvo altibajos del 2009 a 2011, pero con sus 139 carreras producidas, 44 cuadrangulares y porcentaje de .330 de este 2012, es viable que Cabrera eleve en muchos dólares el costo de sus tarjetas.