En algunos casos, obtener una medalla panamericana se traduce en conseguir el título olímpico un año después. Desde 1951, cuando Buenos Aires organizó la primera de estas justas, algunos países, algunos deportes y algunos atletas lograron repetir su éxito en las olimpiadas.

Durante la década de los 50, el caso más claro era el del atletismo, donde Estados Unidos no sólo dominó a nivel continental, sino internacional.

Ejemplos claro, fueron los de Malvin Whitfield, especialista en 800 y 4x400 metros planos, poseedor de tres oros panamericanos y ganador del oro y la plata en Helsinki 1952; Bob Richards, de salto con garrocha, quien logró oro en Buenos Aires, México 1955 y en las Olimpiadas de Helsinki y Melbourne.

Un caso especial es el de Joaquín Capilla, clavadista mexicano que logró imponerse con cuatro oros en los Panamericanos de Buenos Aires, en Helsinki con una medalla de plata y en Melbourne con preseas de oro y plata.

La era de Mark Spitz

La década de los 60 fue toda estadounidense. Mientras seguían figurando en el atletismo panamericano y olímpico, lograron la hegemonía internacional en la natación gracias a las brazadas de Mark Spitz. El nadador logró cinco oros panamericanos en Winnipeg 1967, seis oros en México 1968 y siete oros en Munich 1972. Claudia Kolb se coronaba en cuatro pruebas panamericanas en Winnipeg y luego en dos pruebas en México 1968.

Los años 70

Para la década de los 70, Cuba y Estados Unidos se mantuvieron dominantes en boxeo y atletismo, aunque algunos atletas caribeños y sudamericanos también lograron brillar tanto en panamericanos como en olímpicos.

El jamaiquino Donald Quarrie logró tres oros panamericanos en Cali 1971; luego se consolidó con un oro y una plata en Montreal 1976 y bronce en Moscú 1980.

La piscina panamericana era igual a título olímpico

Para la década de los 80, si un nadador lograba el título panamericano, prácticamente aseguraba su título olímpico. Los estadounidenses Rick Corey, Ambrose Rowdy Gaines, Steve Lundquist y Mary T. Meagher lo comprobaron al conseguir sus títulos, primero en Caracas 1983 y luego en Los Ángeles 1984.

La caminata, el gigante

Por México, Ernesto Canto (marcha 20 km) probó primero el título panamericano y luego el olímpico en Los Ángeles 84, del mismo modo que Raúl González (marcha 20 y 50 km) logró oro y plata, primero continentalmente, y luego en olímpicos.

De Winnipeg a Río

Desde Winnipeg 1999 México podía presumir en algunas pruebas que si dominaba en Juegos Panamericanos también podía hacerlo en Olímpicos. Ana Guevara, con sus oros en Winnipeg, Santo Domingo 2003 y Río de Janeiro 2007, se aseguró la plata en Atenas 2004.

Fernando Platas, en clavados, primero logró el título en Winnipeg para después quedarse con la plata en Sydney 2000.

En taekwondo, México ha traducido el éxito panamericano en olímpico después. Prueba de ello son Víctor Estrada (bronce en Sydney 2000), María Espinoza (oro en Beijing 2008) y Óscar Salazar (plata en Atenas 2004).

En clavados Paola Espinosa se coronó primero con tres oros panamericanos en Río 2007, para luego conseguir el bronce en Beijing 2008.