Cruz Azul pasó por todos los estados de ánimo antes de lograr el empate 3-3 ante América. La ilusión de un gol que le dio la ventaja apenas al minuto dos; la desesperación de verse abajo en el marcador cuando recibió tres goles sin respuesta y el heroísmo de igualar el marcador en los minutos finales del partido.

Si alguien es responsable del resarcimiento emocional celeste, ese es Tomas Boy. El técnico que llamó a sus jugadores en al menos 20 veces durante el partido, y antes de que saliera expulsado, cuando lleno de pasión y volcánico, hizo aquel rito-baile y gestos al momento de que Joao Rojas colocaba en la escuadra el balón, y significaba el empate a tres goles ante América.

Un triunfo emocional fue lo que logró La Máquina ante un repleto estadio Azteca, que vio como América boicoteaba su remontada, al gol de Jorge Benítez apenas al minuto dos, y al que se repusieron con los tantos de Osvaldo Martínez –cobrando un dudoso penal-, Pablo Aguilar y Oribe Peralta.

NOTICIA: Cruz Azul presentó a Joaquín Moreno como DT interino

Fue un duelo que mantuvo al borde del área técnica a Ignacio Ambriz, el nervioso entrenador azulcrema que incluso llegó a invadir la cancha del estadio Azteca. Su equipo sigue a la deriva, con el impulso emotivo y de arrojo de Rubens Sambueza, pero sin la consistencia de un juego que se vio mermado por las lesiones de Moisés Muñoz y Darío Benedetto; también por las expulsiones de Peralta y Darwin Quintero, quizá el más cuestionado de los jugadores, y motivo de la debacle del equipo ayer.

Tomás Boy aprovechó los mensajes emotivos, las pláticas de segundos al borde de la cancha; por eso, apenas entró Christian Giménez a la cancha, con uno segundos en el partido, conectó su primer balón y lo mandó a la portería.

El técnico celeste no descansaba en dar indicaciones y en explotar las deficiencias de sus rivales. Por eso, el gol de Joao Rojas en los minutos finales significó un triunfo emocional para Cruz Azul, que superó a un equipo que se quedó con nueve jugadores, que desperdició una ventaja de dos goles y que se dejó empatar en los últimos instantes de un partido, si, como cuando todo ese síndrome los padecían los jugadores de La Máquina.

NOTICIA: GDF enviará 2,000 policías a partido América-Cruz Azul

mfh