El orgullo quedó intacto, la misión se cumplió, aunque la historia se les escurrió de las manos a Miguel Herrera y sus Águilas. Y es que cuando parecía que El Piojo se convertiría en el primer entrenador en ganar los tres clásicos en torneos cortos al frente de los azulcremas, sus pupilos dejaron ir dos goles de ventaja e igualaron 2-2 ante Cruz Azul, conjunto que se quedó eliminado a manos de los emplumados, que ingresaron como terceros en la tabla a la pelea por el título.

Parecía que todo sería fiesta para los locales, porque apenas a los 13 minutos ya tenían el 2-0 parcial en su favor, de la mano de Christian Benítez, moreno atacante que con el doblete de ayer se convirtió, junto con el delantero de Toluca Iván Alonso, en el campeón de goleo del Clausura 2012 con 14 anotaciones (ayer, Diablos 2-1 San Luis).

Primero, al minuto 9, Benítez aprovechó que Jair Pereira midió mal una pelota enviada por Paul Aguilar para quedar solo ante Jesús Corona, arquero al que superó con maestría, con un suave disparo, bombéandole la pelota. Y apenas unos momentos después, el mismo goleador ecuatoriano festejó su segundo tanto, el del título de goleo compartido, al pegarle con la diestra a un esférico cedido por Daniel Montenegro, poniendo la pelota pegada al segundo poste.

Ahí fue cuando El Piojo sintió que llegaría al encuentro con la historia, cuando Benítez agitaba sus caderas, despojado de su camiseta, imaginando que era cuestión de tiempo para marcar otro tanto e irse en solitario con la corona de los romperedes.

Pero no. Porque luego del gol de Jair Pereira, quien apareció solo dentro del área y mandó un seco frentazo picado en el cobro de un tiro de esquina para acercar a los celestes en el marcador, el mismo Benítez, sí, el hombre que había festejado ya dos goles, falló un penal que el árbitro les había regalado.

Christian disparó sin colocación, Jesús Corona detuvo el disparo, dio rebote pero se levantó para erguirse como héroe al atajar el contra remate. Ahí se vino todo abajo para Águilas, cuadro que se desdibujó y que se limitó a ver cómo Cruz Azul tomaba a su arquero como tiro al blanco.

El empate llegó al 73’, gracias a Tito Villa, atacante que llevaba apenas unos minutos en la cancha y que aprovechó un servicio de Omar Bravo para mandar riflazo cruzado que chocó con las redes, que le quitó la gloria a El Piojo Herrera, quien alimentó la esperanza de los celestes, que no pudieron darle vuelta al marcador debido a que los postes estuvieron en favor de los amarillos.

Con el silbatazo que decretó la conclusión del partido vino una bronca que se fue a los vestuarios, con los 22 futbolistas y los dos entrenadores corriendo por el túnel, dejando claro que el juego de ayer fue un clásico, de esos en los que hay que sacar los puños, defender la camiseta, sin importar el marcador.

Al final, Miguel Herrera cumplió al calificar con 32 puntos, como terceros generales, sin sufrir un solo descalabro en los clásicos y festejando el primer título en su era: el título de goleo de Benítez. Por otra parte, Cruz Azul quedó eliminado y tendrá que consolarse con los octavos de final de la Libertadores.

AMÉRICA LLENA EL AZTECA

El atractivo del encuentro ante Cruz Azul fue uno de los motivos por los cuales América pudo ver por primera ocasión su estadio lleno.

Y es que al menos 90,000 personas asistieron a apoyar a los azulcrema en la mejor entrada de Águilas en el torneo.

carlos.herrera@eleconomista.mx