Solo en los primeros cuatro días de agosto, los Juegos Olímpicos de Tokio arrojaron cuatro nuevas marcas mundiales de atletismo. En general, la justa japonesa ha dejado seis récords, con un énfasis especial en las pruebas de vallas.

La estadounidense Sydney McLaughlin fue la más reciente en lograrlo el 4 de agosto, cuando ganó el oro en los 400 metros con vallas femenil con un tiempo de 51.46 segundos que tomó el liderazgo de los récords mundiales. Lo relevante es que la propia McLaughlin había impuesto el récord anterior de 51.90 segundos durante las eliminatorias internas de su país en junio.

Por si fuera poco, la ganadora de plata en los 400 con vallas de Tokio, la también estadounidense Dalilah Muhammad, se unió a romper el récord de los 51.90, ya que consiguió 51.58 en la competencia olímpica; a pesar de esa velocidad, fue superada por un nuevo récord de su compatriota McLaughlin.

“Creo de verdad que es acero afilando acero. Cada que nos paramos en la pista, siempre es rápido”, analizó McLaughlin sobre su competencia directa con Muhammad.

En esta misma especialidad del atletismo, pero en la rama varonil, el noruego Karsten Warholm había impuesto el récord con 45.94 segundos apenas un día antes, el 3 de agosto, utilizando una tecnología de carbono en sus tenis gracias al diseño de los ingenieros de la escudería Mercedes-Benz de Fórmula 1.

De acuerdo con un análisis de The Economist, los récords en carreras de larga distancia se han visto afectados en los últimos años: las zapatillas Nike Vaporfly y otro calzado similar han aumentado la eficiencia de los corredores en aproximadamente un 4%. Por su parte, tanto los récords mundiales masculinos como femeninos en 5,000 y 10,000 metros tienen menos de un año, con un récord que cambia dos veces en dos días.

Además de los de 400 metros vallas, hasta el 4 de agosto, se impusieron otros cuatro récords en el atletismo de Tokio, todos por mujeres.

El 31 de julio se dieron dos: el de la jamaiquina Elaine Thompson-Herah con sus 10.61 segundos en 100 metros y el del equipo polaco en los relevos de 4x100, ganando con un crono de 3:09.87.

Los otros dos se impusieron el 1 de agosto, cuando la puertorriqueña Jasmine Camacho-Quinn registró 12.26 en las semifinales de los 100 metros vallas, mientras que la venezolana Yulimar Rojas marcó 15.67 metros en su competencia de triple salto y se auguró el oro olímpico.

Durante todo el evento en Río de Janeiro 2016 se impusieron ocho récords en atletismo, mientras que en Londres 2012 fueron siete. En Tokio 2020, la tendencia ha sido consecutiva con seis hasta el 4 de agosto, aunque las competencias terminan el 8 con los maratonistas.

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