Combate la violencia contra la mujer porque ella misma fue víctima de este problema. A los 19 años, con el engaño de convertirla en modelo, fue vendida a una red de trata en Japón. Es una sobreviviente que decidió luchar en favor de los derechos de las mujeres y encontró la creatividad para darse a notar.

Norma eligió la plataforma del deporte para apoyar primero una causa en pos de las personas con enfermedades visuales porque su hijo sufría este mal y después se enfocó en el movimiento de género.

¿Por qué usar el deporte para visibilizar un problema social?

Fue una manera creativa de hablar de los temas que nos incomodan y eso lo conocí cuando hice mi primer maratón y ultramaratón. Mi hijo estaba perdiendo la vista, hace mucho tiempo (2006), y lo que me di cuenta es que cuando estaba entrenando mucha gente me preguntaba por mi hijo porque estaba recaudando (fondos). Antes de todo eso, la gente no sabía cómo preguntarme ‘¿cómo está tu hijo? ¿Se va a quedar ciego?’. Ahí fue cuando me di cuenta de que era una manera creativa de visibilizar lo que es una condición o un problema. Mi hijo crece y ya no me necesita, ahí me digo que ya tengo esta plataforma, ¿qué es lo que hago? Ahí tomé una decisión de lo que me ha afectado personalmente.

El deporte es algo simbólico porque tiene principio, tiene fin. En un maratón, por ejemplo, es algo tan largo, muchas veces pensamos que no es posible, tenemos momentos en los que pensamos que ya no podemos, pero aún así seguimos adelante y después nos damos cuenta que desde el principio lo podíamos hacer, se hace difícil, pero no nos rendimos, es algo simbólico de como erradicar algo, toma mucho tiempo, mucha dedicación, hay momentos en que empezamos a dudar, pero seguimos adelante.

¿A qué problemas te has enfrentado en esta causa?

Es algo que todavía no estamos acostumbrados a hablarlo. Lo bueno de hacer un maratón es que usé canales que son comunes para mujeres y hombres, estoy educando sin que se den cuenta porque antes educábamos en canales que eran específicos para eso, la mayoría de la gente, o tenías que darte cuenta que tenías un problema para buscar ayuda o tenías miedo. De esta manera podías encontrar gente hablando de una carrera, era mucho más fácil. Yo como atleta, hablando de la violencia de género, era mucho más fácil mi vida antes, tenía más oportunidades, más patrocinadores y una vez que abrí esta puerta se me hizo muy difícil, pero es más importante porque es lo que quiero para mí. Yo me di cuenta en una carrera en Namibia, que terminé una carrera en el desierto de 250 kilómetros, recuerdo que al final te dan un bufet y recuerdo que quería celebrar y unas familias llegaron a pedirnos comida, y ahí me di cuenta que lo que hacemos es un privilegio, correr 250 kilómetros con poca comida, durmiendo en el desierto, con frío, es algo que muchas familias lo hacen y no les dan medallas. Ahí fue cuando me di cuenta de los paralelos.

¿Cómo salir adelante de una experiencia así?

Es una decisión que yo tomé, me di cuenta que el no hablarlo no me estaba ayudando y muchas veces uno calla para proteger, pero eso te pone en una prisión más grande, ahí fue cuando me di cuenta que el hablarlo era una manera de sacar todo eso, de que no se siga utilizando contra mí, la culpabilidad a mi no me corresponde. Es difícil, pero lo tenemos que hacer, lo tenemos que entender; ahora es diferente, pero todavía sigue sucediendo. Hablarlo, conocerlo es un paso, pero no es el paso final. No solamente es hablarlo, sino tomar las decisiones correctas, no aceptar el acoso, cero tolerancia y muchas veces nos gusta hablarlo, pero si hay consecuencias personales, no queremos tomar esos pasos.

¿Qué falta por conseguir en la lucha contra la violencia de género?

Tenemos que dejar de responsabilizarnos. Las víctimas todavía pagamos un precio más grande que los victimarios, si los canales apropiados cuando una denuncia funcionaran, no tendríamos que salir a denunciar, hacer paros, hacerlo públicamente, siempre una víctima va hacer la denuncia a la policía, en las oficinas o a tu familia, pero si esos te fallan, lo único que tienes es hacerlo públicamente, eso no es lo ideal, pero es lo único que tenemos. Cero tolerancia desde el principio, desde microagreasiones, lo pequeño contribuye en tu hogar, especialmente tener mucho cuidados en los hogares. No estoy minimizando por pequeño que parezca; si vas tolerando cosas pequeñas, las cosas enormes llegan. Si tú no lo toleras en tu hogar, no lo toleras en tu comunidad, no va a suceder en tu país. Estamos diciendo del país, pero tiene que empezar desde el hogar.

¿Que le hace falta al gobierno para apoyar de manera efectiva este movimiento?

Tiene que haber un compromiso que no tenga que ver con un presupuesto o con un cierto límite de tiempo porque la recuperación y los programas toman mucho tiempo. La mayoría de las veces queremos que se arregle rápido porque queremos implementar algo y que nos den el crédito a nosotros. Es algo que toma mucho tiempo, que va a ser de diferentes gobiernos, la tendencia es no darle prioridad porque va a tardar mucho tiempo. Se tiene que hacer el compromiso. Cuando hay problemas en la sociedad, lo primero que se recorta son iniciativas como éstas.

¿Y respecto a las marcas y patrocinadores?

Llegan los adecuados, toma tiempo, pero llegan los adecuados. Mucha gente al principio, todos toman distancia para ver qué sucede. Una marca o los patrocinadores no saben si aliarse con una causa les va a dar secuelas negativas, una vez que vieron que el impacto era positivo es que empezaron a unirse los patrocinadores. Ha cambiado mucho. La primera vez que llegué corriendo a México para hablar de tráfico humano, recuerdo haber tenido mi primera junta con posibles patrocinadores para el proyecto, dijeron que no querían estar involucrados con esas mujeres, estamos hablando del 2011. Ahora están patrocinando eventos como el paro y violencia de género. Ha cambiado la difusión, pero yo recuerdo que me decían ‘¿por qué no corres por la educación, por los niños, por el deporte?’. No necesitamos correr para eso, todos estamos de acuerdo que es algo bueno.

Una vez que la víctima sale del problema de violencia o de trata, ¿ahí sí funcionan las instituciones de apoyo?

Todavía estamos enfocados en rescatar, pero no ofrecemos oportunidades. Yo conozco muchas personas que han sido rescatadas y que les ofrecen ayuda y luego no les dan trabajo porque han estado en prisión o porque han sido prostituidas por tantos años. No tienen empleos, la familia las rechaza, a sus hijos ya no los ven porque se los quitaron, se mueren de hambre y tienen que regresar a la prostitución. No lo veo yo como un éxito, estan rescatadas no pueden sobrevivir. Tienes que cambiar todo eso que está contribuyendo (al problema).

¿Qué hace falta de todos, como sociedad, para mejorar?

Nuestras acciones todavía no concuerdan. Sabemos que el tráfico humano es malo, (pero) todavía demandamos productos baratos, entre más baratos mejor, cuando sabemos que eso está promoviendo la explotación de los humanos. Nuestras acciones tienen que estar de acuerdo con lo que decimos, nuestros discursos, es bueno porque por lo menos ahora lo hablamos, pero las acciones, qué tanto ayuda el gobierno, la sociedad en general, todavía no están de acuerdo (discursos y acciones).

Acciones, es personal. Cada persona se tiene que asegurar que no es parte del problema. Tenemos que conscientemente darnos cuenta qué es lo que estamos haciendo que está contribuyendo. Si una persona nos pide ayuda, en situación de violencia doméstica, nos piden ayuda y regresan, es algo muy difícil y a mí me dicen ‘le hemos ayudados tres veces’, si tienen que ser 10 veces, serán 10 (apoyos a la víctima). Cada vez que una persona te pide ayuda, ahí tienes que estar, es incondicionalmente, es difícil, pero es la única manera si quieres romper el círculo de violencia. Tenemos que hacer algo y mucha gente nos cansamos porque pensamos que vamos a tomar una decisión y el problema se va a ir. Esto es de por vida.

Norma Bastidas

• Víctima de trata a los 19 años.

• En el 2006 comenzó a correr para reunir fondos y apoyar a su hijo y más personas con enfermedades visuales.

• En el 2009 completó el reto 777 Run for sight: 7 ultramaratones en 7 continentes en 7 meses. Impuso un Récord Guinness.

• En el 2011 fue seleccionada para el documental Extraordinary Moms, por Oprah Winfrey, junto a Hillary Clinton.

• En el 2014 completó el triatlón más largo del mundo (6,054 km) y formó parte de la campaña Blue Heart, de la ONU, contra la trata.

• En el 2019 corrió 750 kilómetros en el Ártico y publica su autobiografía Running Home: A Journey to End Violence.

• En el 2020 se presenta en México la película Woman, de Anastasia Mikova y Yann Arthus-Bertrand, donde aparece su testimonio.

angel.huguez@eleconomista.mx