Uriel Antuna es escurridizo y rápido, aunque quizá demasiado rápido para sí mismo. Al minuto 68, conducía el balón a gran velocidad con su compañero Cristian Calderón acompañándolo en carrera y frente a un solo defensa. El contragolpe perfecto, hasta que se enredó, perdió el equilibrio y apareció Fernando Navarro para robarle el balón con total temple.

Esa imagen refleja el desarrollo del partido con marcador 1-1 entre Chivas y León durante la semifinal de ida. Las Chivas encontraron en la velocidad un antídoto para su falta de protagonismo y, enfrente, un León que no se aburre de tocar con precisión y calma.

Hay empates que dejan dolores de hígado porque no reflejan la supremacía de un equipo, pero en este duelo, no fue así. El empate está alineado a la historia: el primer tiempo fue total para la visita, que hizo gala de la precisión de pases, su mejor virtud durante los cuartos de final y durante todo el torneo (líder en porcentaje de precisión en ambas fases).

Luis Montes sigue asumiendo el rol de mariscal de campo de La Fiera partiendo incluso desde su área, pero siempre con el balón como una extensión de su cuerpo y siempre en el lado izquierdo. Su 1.66 de estatura se agigantó en la cancha del Akron como ya lo ha hecho por varios años vestido de verde (de León, porque ya decidió retirarse de la selección) y repartió pases como artista repartiendo besos en un concierto.

El cerebro del equipo esmeralda encontró conexiones con sus socios disruptivos: Ángel Mena, Jean Meneses y Joel Campbell, siendo este último el más destacado con 18 pases acertados, una asistencia y un par de túneles a sus rivales, que no fueron solo cuestión de lujo, sino necesidad de buscar el marco como lo pedía a gritos el entrenador Ignacio Ambriz desde la banca.

Fue justo la irreverencia de Campbell la que permitió que León ganara la primera partida. Llegó a línea de fondo al minuto 37, esquivó a tres rivales y le cedió a Fernando Navarro la posibilidad de marcar su cuarto gol y empatar su mejor registro goleador como futbolista profesional (también marcó cuatro en la temporada 2016-17). Después de sacar el balón de la red, las Chivas seguían sin entender cómo cayó ese gol.

Para el segundo tiempo, Víctor Manuel Vucetich demostró la valía de ser el entrenador más experimentado en liguillas de los que aún compiten (18 participaciones y cinco títulos) y despertó a su escuadra con el ingreso de dos electrones: Alexis Vega y José Juan Macías, quienes estuvieron ausentes en el repechaje y en cuartos de final por temas de salud.

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