El capitán de la selección italiana, Fabio Cannavaro, dio a los hinchas del último campeón mundial pocas razones para tener un viernes alegre en el inicio de la Copa de Sudáfrica. En realidad, no dio ninguna.

"Estoy muy confiado, pero no se bien por qué", dijo el defensor de 36 años en una conferencia de prensa casi vacía que tuvo lugar en el campo de entrenamiento donde se encuentra Italia de cara a su debut en la Copa del Mundo.

El hecho de que tan pocos medios hayan acudido a la rueda de prensa que dio el jugador que levantó el trofeo hace cuatro años en Alemania, en la previa del que será su último torneo de esta envergadura, es otro indicio de que pocos esperan que Italia provoque un impacto en Sudáfrica.

Si los hinchas aún no tenían en claro cuáles son los problemas del equipo, Cannavaro amablemente hizo una lista de sus deficiencias.

"Los amistosos no fueron tan buenos como hace cuatro años, y por eso la gente está escéptica", explicó el capitán, vestido con una remera negra que reflejaba su sombrío humor.

"Tal vez no tengamos una estrella como (el portugués) Cristiano Ronaldo, (el argentino) Lionel Messi, y (el inglés Wayne) Rooney. No podemos jugar como Brasil, España o Portugal", agregó.

El técnico de Italia, Marcello Lippi -campeón del mundo en el 2006-, ha estado probando varios sistemas tácticos en los entrenamientos, y sus futbolistas aún no saben cuál utilizará en el debut del lunes frente a Paraguay en Ciudad del Cabo, por el Grupo F que además integran Nueva Zelanda y Eslovaquia.