A 56 días de los Juegos Olímpicos de Río 2016, Brasil es un caos. La crisis política que ha llevado a la dimisión de la presidenta Dilma Rousseff, la crisis económica que tiene al país en su peor recesión en los últimos 20 años, luego de que su economía se contrajo 3.8% en el 2015, aunado a la contaminación de las aguas en donde se realizarán algunas pruebas y al virus del Zika, que ha infectado a más de 5,000 personas en ese país y por el cual unos 150 científicos propusieron que la justa veraniega se cancelara. Instalaciones aún no terminadas, crimen... Río. Acaso por todo esto es que, para algunas personas, la posibilidad de cancelar los JO es latente; sin embargo, lo cierto es que puede no ser tan real.

En primera instancia, la doctora Margaret Chan, directora de la OMS, dijo que no había razones para trasladar, cancelar o postergar los juegos de Río: Cuanto más sabemos del zika, más preocupados estamos , dijo ante la Asamblea Mundial de la Salud, pero nadie querría paralizar el movimiento internacional de personas. Se trata de una cuestión de análisis y gestión de riesgos , prosiguió.

Algunos analistas han votado a favor de que los Juegos Olímpicos sean cancelados en Río y se lleven a otras ciudades, como por ejemplo, Londres, donde se realizó la justa olímpica del 2012 y que podría albergar deportes como atletismo y voleibol; Sydney, sede en el 2000, y que sería capaz de albergar natación y boxeo.

Algunos optan por Los Ángeles, candidata para organizar la justa en el 2024 y que tendría muchas instalaciones listas para albergar disciplinas como gimnasia y basquetbol, en los majestuosos estadios de la NBA.

Sin embargo, a lo largo de la historia, salvo algunas excepciones, los Juegos Olímpicos no se han suspendido o cambiado de sede, al menos no con tan poca antelación.

Uno de esos pocos casos recientes fue el de la justa invernal de Denver 1976. Esa ciudad estadounidense fue elegida para albergar las competencias de invierno en ese año, pero en 1972, los ciudadanos del estado de Colorado votaron contra la utilización de fondos públicos para sostener el evento. Así, en 1973, la ciudad austriaca de Innsbruck fue elegida para remplazarla, pues ya había organizado los Juegos en 1964.

Sin embargo, para entonces no se requerían tantas instalaciones y el número de atletas era bastante menor. A Innsbruck 1976 asistieron 1,123 deportistas... a Río irán unos 10,500.

Los únicos casos en los que los Juegos Olímpicos de verano sí fueron suspendidos se debieron a dos catástrofes internacionales: la primera y la segunda guerras mundiales.

En 1940, cuando la justa estaba programada para llevarse a cabo en Helsinki, luego de la renuncia de Tokio, que estaba inmersa en la Segunda Guerra Mundial, el evento bélico llegó también a Finlandia y al final tuvo que cancelarse. Mientras que en 1916, la ciudad alemana de Berlín era la sede de los JO, sin embargo, tampoco pudieron realizarse debido a la guerra.

Aunque eventos más recientes han amenazado la realización de la justa olímpica, lo cierto es que ésta ha podido llevarse a cabo pese a todo.

En 1984, Los Ángeles era criticada por el tráfico de la ciudad y porque la ausencia de los rusos debido al boicot significaba una gran cantidad de atletas que no irían. La cancelación no se dio.

En 1988, los norcoreanos amenazaron con abrir sus presas e inundar Seúl. Tampoco pasó. En 1992, la construcción de las sedes, el tráfico y la contaminación auguraban una ruina de Barcelona. En el 2004, se suponía que Atenas no estaría lista y se aseguraba que era un blanco perfecto para ataques terroristas, pues eran los primeros juegos de verano después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos.

En el 2008, la contaminación de Beijing fue objeto de polémica, pues se decía que los atletas iban a tener problemas de salud por la polución. En Londres, se esperaban miles de protestas por la desigualdad social y el desplazamiento de familias por la construcción del parque olímpico.

En el 2014, se decía que los terroristas iban a arruinar los juegos invernales de Sochi.

Nada de esto pasó. Y al parecer, nada pasará con Río, porque hasta la fecha, el espíritu olímpico o el interés comercial por realizar los JO valen más que cualquier amenaza.

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