Juegos Olímpicos es una de las competencias que se ha convertido en centro de atención a través del tiempo. No obstante, hace apenas unas décadas las competencias no podían ser vistas más que por los habitantes de la ciudad sede y turistas que buscaban ávidamente para presenciar la actividad olímpica.

Hoy, la distancia entre Londres y el espectador se reduce a sólo apretar un botón. Así ha sido desde la justa veraniega que se llevó a cabo en Roma en 1960, cuando por primera ocasión se vendieron formalmente los derechos para transmitir las competencias a cadenas de televisión que se encargaron de llevar a varios países la emoción olímpica.

Y ha sido tal el impacto que logró esa primera transmisión de los Juegos que en adelante se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos no sólo para los comités organizadores de cada justa, sino también para el Comité Olímpico Internacional (COI).

De 394,000 dólares a el trascendente Sidney 2000

Aunque la televisión comenzó a ser comercialmente accesible a partir de finales de la década de los 20, lo cierto es que de acuerdo con un estudio realizado por el noruego Harry Arne Solberg, llamado The Economic of Television Sports Rights de la Stord-Haugesund University: Los derechos televisivos más caros alcanzaron niveles que no pudieron ser imaginables sino hasta hace pocos años .

Prueba de ello es que a la primera justa olímpica para la que se vendieron derechos fue en Roma 1960, en la que las cadenas televisivas de Estados Unidos gastaron 394,000 dólares por un total de 20 horas de transmisión.

Ese monto aumentó considerablemente para México 1968, no sólo porque las primeras transmisiones resultaron exitosas, sino también porque se vendieron a cadenas europeas. Para las competencias que se realizaron en nuestro país, el COI recibió 6.5 millones de dólares, de los cuales apenas 1 millón pagaron los europeos.

En su escrito, Arne Solberg explica: El incremento en los precios de los derechos televisivos inició en Estados Unidos a inicios de la década de los 70, mientras que en Europa inició en la década de los 90. La razón es que antes existían importantes diferencias en el tamaño de la población. En 1999, la población estadounidense era de 276 millones de personas, en toda Europa era apenas de 690 millones .

No obstante, hasta antes del inicio del nuevo milenio, los Juegos Olímpicos no habían rebasado el límite de los 1,000 millones de dólares por derechos de transmisión y fue precisamente la justa de Sidney 2000 que rebasó esa barrera y por primera vez alcanzó 1,055 millones de dólares por este concepto.

Un nuevo siglo, una nueva era

La evolución en los costos de los derechos de transmisión se ha elevado sustancialmente desde Sidney, y Beijing 2008 es hasta ahora la competencia que más ha recaudado por derechos de transmisión con 1,710 millones de dólares, mientras que Londres 2012, según datos de su Comité Organizador, ha recaudado 1,900 millones de billetes verdes.

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cristina.sanchez@eleconomista.mx