LeBron James, el basquetbolista más odiado y amado del mundo, se ha convertido en una empresa que factura anualmente 43 millones de dólares, de los cuales 67% es por contratos comerciales y el resto es su salario como jugador.

Su fichaje con el Miami Heat esta temporada ha estado en cualquier mesa de debate en los Estados Unidos y en cualquier rincón que guste del baloncesto. Cleveland lo tachó de mercenario mientras la costa lo miraba con devoción, como al salvador. LeBron está a un juego de pasar a las finales de Conferencia, si hoy derrota a los Celtics.

Él y Kobe Bryant son los jugadores de la última década de la NBA, sin duda, pero ahora LeBron es también, cada vez más, empresa. Si fuera por lo que percibe anualmente, el jugador de Miami apenas sería el 22 mejor pagado de la NBA con 14.5 millones de dólares, muy lejos de los 24 millones de Kobe Bryant de los Lakers.

Pero la chequera se empieza a incrementar cuando vemos los contratos comerciales. De acuerdo con la revista Forbes, el jugador estadounidense percibe 10 millones de dólares anuales por Nike, con quien renovó recientemente. McDonald’s le paga 4 millones más.

LeBron también presume de tener en su cartera a empresas como Sprite, Glacéau, Bubblicious, Upper Deck, y State Farm. Su última adquisición fue abril de este año

cuando firmó como embajador mundial de la marca de rejones suizos Audemars Piguet.

Ya no sólo firma contratos para recibir dólares, sino incluso ha iniciado su experiencia como inversionista en el deporte. Recientemente se anunció que es accionista minoritario del equipo de la Premier, Liverpool. Bienvenidos a LeBron Inc.