El novillero potosino José Sainz, quien suma en dos años y medio alrededor de 30 novilladas con igual número de orejas cortadas, platicó con El Economista sobre su regreso al coso grande: “Primeramente Dios se va a hablar de un importante triunfo. Quiero invitar a la afición, decirles que voy preparado y no les voy a quedar mal”, aseguró el novel torero, quien ya conoce lo que es triunfar en el inmueble de la colonia Nochebuena luego de su triunfal actuación en la tercera novillada del serial pasado, en la que cortó un apéndice a un gran burel de San Judas Tadeo.

El chaval, apoderado por el matador Manolo Mejía, dejó constancia de dominio con el capote, mando en la muleta y frialdad de mente ante la cara de sus enemigos, es por ello que se espera tenga una digna actuación junto al hidrocálido Manuel Gutiérrez y al guanajuatense Francisco Martínez, con quienes partirá plaza para enfrentar ejemplares de la ganadería de La Soledad.

Consiente del tamaño de este compromiso, Sainz toreó el martes un toro a puerta cerrada en Gómez Valle, tentó dos vacas en Monte Caldera el miércoles, y lidió un novillo el jueves en la ganadería del matador Fermín Rivera, siempre ante la atenta mirada de su maestro, el matador Manolo Mejía con quien partirá hacia la ciudad a descansar en su casa, mentalizarse y estar a punto para el domingo.

Con respecto al cartel, José comentó que: “Los tres somos novillero ya cuajados, tenemos un concepto diferente de interpretar el toreo y pelearemos duro por ganar las palmas, es por ello que pienso que será una bonita tarde de toros. Yo por mi parte voy muy ilusionado, espero se me den bien las cosas pues voy a dar todo de mí y ya después veremos cómo nos fue”, finalizó.