En un deporte en el que las mujeres no son algo común, ellas han conseguido llegar a estas instancias a cualquier precio; prueba de ello es el cartel de la decimonovena corrida de la Temporada Grande en la Plaza México, en el que Maripaz Vega, Hilda Tenorio y Lupita López harán el paseíllo para lidiar toros de San Judas Tadeo.

Muy presente se tiene el cerrojazo del serial anterior, mismo en el que las valientes matadoras dejaron sentado el porqué de que la empresa las contemplara de nueva cuenta en La Monumental.

La española Maripaz cortó dos orejas y salió a hombros, la michoacana Hilda, sin toros a modo, dejó un gran ambiente y la yucateca Lupita confirmó la alternativa, cortó un apéndice y agradó mucho al público en los tendidos.

Había que ver la manera en que la ibérica corría la mano, cómo se entregó en la suerte suprema y consiguió su triunfo, no por eso se amilanó Tenorio, quien estructuró pases muy templados y coreados con sus parados enemigos y por supuesto el valor espartano de López, quien no quiso desperdiciar su tarde y consiguió para su espuerta la oreja de Milagroso, astado de su confirmación.

En el arte no existen categorías, no se habla de pintura femenil o varonil y la tauromaquia como expresión artística, poco a poco, ha ido ganando terreno en un ambiente que se podría definir como exclusivo de varones.

Las tres toreras han superado todos los contratiempos, simplemente el hecho de viajar, estar ausente varios días de casa, ir a las ganaderías, cargar con muletas, capotes, traje de luces y todas las complicaciones que ello implica en su calidad de mujeres, lo han disfrutado por el placer que les representa estar delante de la cara de un toro bravo.

La belleza y femineidad de las tres matadoras no está peleada con el arte de Cúchares y este domingo se espera una gran entrada para ver a las valientes matadoras entonar ese ballet pausado, que sólo se da en la fiesta brava y que contiene el toque sensual que sólo una mujer puede dar. (Con información de Carlos Eduardo Arévalo)