Para los argentinos la perfección es casi una obligación. Eso quedó demostrado ayer, cuando fueron implacables al ganar 2-0 a Grecia y conseguir el boleto a octavos de final, ubicados en el liderato del Grupo B, mientras que Corea del Sur sufrió al empatar con Nigeria por 2-2, pero logró el pase a la siguiente ronda.

Argentina llegó a su tercer partido con 6 puntos con la amenaza llamada Lionel Messi, quien saltó a la cancha como capitán ante la ausencia de quien habitualmente porta el gafete, el mediocampista Javier Mascherano.

Pero Messi sólo fue protagonista por momentos, pues el veterano Martín Palermo le arrebató la noche al anotar al minuto 89 y amarrar así el pase a la siguiente fase del Mundial.

Nada fácil. Grecia buscó de todas las maneras posibles conseguir los

3 puntos que los metieran a los octavos y pensaron que lo lograrían gracias a que Nigeria, uno de los equipos que no figuraban para llegar a la siguiente ronda, vencía de manera temprana a los surcoreanos.

Pero la Argentina de Maradona no quiso ceder y aunque no lograron repetir goleada, sí sellaron el triunfo que les arrebató el sueño a los helenos.

En tanto, Corea del Sur, segundo clasificado del sector, sufrió de más. Los nigerianos apenas les dieron unos minutos de respiro, pues a los 12 pusieron el 1-0 que les daba un mínimo de posibilidades de calificación.

Sin embargo, los surcoreanos no desistieron y dieron la voltereta, y a los 49 minutos dominaban por 2-1.

Nigeria se negaba a sucumbir y al 69 pusieron el empate, pero el gas ya no les alcanzó para lograr la hazaña y fueron el segundo país africano en despedirse de la Copa, que por primera vez se disputa en su continente.

Así las cosas, el próximo reto para Argentina se antoja complicado, con México como adversario el domingo, reeditando el pulso entre ambos equipos en los octavos de final de la última edición, en Alemania 2006, donde los sudamericanos se impusieron por 2-1 en el tiempo de compensación.

Por otra parte, Corea del Sur tendrá que enfrentar a un inspirado Uruguay.