De pronto apareció Paul Aguilar bailando pegado a la línea de banda, al mismo tiempo que el jovencito Hugo Hernández, quien ayer suplió a Luis Michel, trataba de levantar la mirada, recuperar la figura, consciente de que la semana que se avecinaba sería larga, que se tendría que trabajar en silencio en busca de de recuperar el orgullo.

Muy cerca del final, América encontró la fórmula para superar 1-0 a Chivas, resultado que lo afianzó en su lucha por ingresar a la Liguilla, que permitió a Miguel Herrera irse al vestuario con una enorme sonrisa, levantando su dedo índice que encontró a la afición americanista, consciente de que había cumplido a su gente al ganar el segundo Clásico del año.

Del otro lado, Guadalajara se apunta para un fracaso. A cinco puntos de zona de calificación y con nueve por disputarse, obliga al octavo sitio, Jaguares, a perder dos de sus tres partidos y ellos ganar al menos ocho puntos de nueve posibles... La calificación es casi un sueño para el rebaño de Ignacio Ambriz.

Sí. El de ayer había sido un Clásico equilibrado, con los dos equipos decididos a jugar al límite, aunque con Águilas desplegando mejor futbol, situación que lo mantuvo más cerca de llevarse la victoria, de tener una semana llena de tranquilidad, con el orgullo intacto, a un paso de meterse a la pelea por el título.

Pero a pesar del dominio, parecía que ayer no iba a haber nada para nadie, que con el silbatazo final llegarían los abucheos luego de un 0-0 lleno de tensión en las áreas técnicas y las tribunas, zonas en las que se habían festejado los goles de Christian Benítez y Héctor Reynoso, acciones que fueron anuladas, de forma errónea en el caso de Chivas.

Cerca del final, el joven Hugo Hernández comenzaba a ajustarse el traje de figura, atajando disparos de José María Cárdenas y El hobbit Bermúdez, pero el destino le tendría deparado un desenlace amargo, cuando ya él y sus compañeros saboreaban un punto ante el rival más odiado.

Y es que a cinco minutos del final, el canterano Raúl Jiménez, quien ingresó de cambio por un enfurecido Christian Benítez, hizo un gran recorte, con túnel incluido, y cedió la pelota para Paul Aguilar, zaguero que controló el balón y mandó un tiro cruzado que hizo inútil la estirada del arquero, y que tras chocar con el poste llegó al fondo de las redes.

Al final, el baile extraño con el que festejó fue lo de menos, porque instantes después vinieron los abrazos, los saltos con los puños en alto, mientras Chivas se apresuraba, con la mirada clavada en el césped, hacia el vestuario, sabiendo que además de perder a Héctor Reynoso, quien se fue expulsado por dar un codazo, había perdido parte de su dignidad al caer en el único partido en el que tenía prohibido hacerlo.

Toluca y Cruz Azul ponen en riesgo su calificación; Gallos consigue la permanencia

Puebla exhibió la crisis que vive Toluca al derrotarlo por 2-1, y de paso concretó su primera victoria en el Estadio Cuauhtémoc en el Clausura 2012, que registró en su octavo juego de local.

El paraguayo Aureliano Torres puso adelante a Diablos Rojos en el minuto 30, pero en el 51 el estadounidense DaMarcus Beasley igualó y Aarón Padilla registró al 84 la anotación del triunfo.

Por su parte La Máquina de Cruz Azul perdió en casa 2-1 ante Querétaro y también complicó su pase a la fase final de la Liga. Dos pases de Israel López permitieron a Isaac Romo y Efraín Cortés marcar por Gallos, Edixon Perea empató momentáneamente el partido.

Con el triunfo de ayer, Gallos consiguió matemáticamente la salvación. (Con información de Carlos Herrera)