Oribe Peralta y Cecilio Domínguez salieron del banco hacia la cancha para darle vértigo a un partido en el que apenas habían existido un par de acciones relevantes hasta antes de su ingreso a la cancha. Fue hasta el minuto 70, con los dos referentes del ataque del América en el terreno de juego, cuando los seguidores tuvieron motivos para dejar de lanzar silbidos al rectángulo verde, en donde al final las Águilas terminaron por imponerse 4-0 al Tauro de Panamá.

Antes de tener a Cecilio y a Peralta agrupándose con Andrés Ibargüen y Henry Martin, la poca afición que llegó al Azteca apenas pudo emocionarse con el gran gol de Joe Corona, quien al 18 prendió de bote pronto un rebote tras el cobro de un tiro de esquina y puso en la horquilla la pelota.

Después de eso, la única jugada que generó algo en las tribunas llegó en tiempo de compensación antes de ir al descanso, en un gran susto que apagó Agustín Marchesín, arquero que luego de entregar mal una pelota muy lejos de su área, tuvo que regresar a toda velocidad para salvar su meta en la línea de gol.

Para el segundo tiempo se vivieron 25 minutos en los que nada sucedió y la afición recriminaba con silbidos a su equipo, situación que llevó a Miguel Herrera a mandar a la cancha a Domínguez y a Peralta, hombres que revolucionaron su ataque.

El 2-0 llegó al 70 tras una jugada individual de Andrés Ibargüen, quien mandó servicio por izquierda para que Henry Martin cabeceara a las redes. Después de ese tanto los panameños se desdibujaron en la cancha y recibieron muy pronto el tercero que convirtió Cecilio con un disparo cruzado, para que finalmente Ibargüen cerrara la cuenta al 80.

Al final, tras trotar en la cancha durante 70 minutos, al América le bastaron 20 minutos jugando a buen ritmo para poner pie y medio en las semifinales de la Liga de Campeones de Concacaf, torneo en el que sólo una catástrofe los dejaría sembrados en cuartos.