La tarde trascurría sin pena ni gloria. Sólo se había cortado un apéndice por parte del torero hidrocálido en medio de las protestas de algunos inconformes pero salió al ruedo ‘Arrebato’, un astado de Reyes Huerta entrepelado bragado con caja, que llevo en el costado el número 315 y de inmediato dejó entrever su codicia, nobleza y bravura al acudir presto a los engaños.

Esta condición no pasó desapercibida para el torero nacido en Aguascalientes que lo recibió de rodillas con una larga cambiada cerrado en tablas, lo lanceó a la verónica y contempló como prácticamente prensó al caballo en las tablas de tanto que empujó en la suerte, cómo se dio una vuelta de campana al salir del encuentro con el picador y le aplicó un quite por navarras que le fue muy coreado.

En la faena de muleta, Adame inició por los dos lados, siguió con naturales en los que hizo gala de recursos para luego cambiar de lado el engaño e hilvanar series que le jalearon. Alternó los lados siempre a más y después de colocar frente al burladero de la prensa a su enemigo  se pasó muy ceñido al astado con pases de trinchera, por alto, con cambiados de mano, el de pecho y la serie de repeticiones que pusieron de pie a varios para luego instrumentar tres dosantinas, más adornos y un toreo templado, profundo y con trasmisión que fue el preámbulo de la suerte suprema en la que dejó la estocada entera que al no ser suficiente le obligó a utilizar el descabello para despachar al primer intento y recibir por petición mayoritaria el par de orejas mientras los restos del magnífico burel eran premiados con los honores del Arrastre Lento.

En su primero, cuarto de la tarde, de nombre ‘Canónico’, de Jaral de Peñas y que también recibió Arrastre Lento, lanceó a la verónica, hizo un quite por chicuelinas y autorizó a su banderillero Víctor Mora saludar en el tercio luego de que éste coloco los pares con gran exposición. Toreó de inicio postrado de hinojos, hilvanó tandas por los dos lados y mató en la suerte recibiendo y con un golpe de descabello para cosechar el primer apéndice para su espuerta.

El viento fue un factor importante para que no hubiera más triunfos, al diestro de Chiva Valencia, Enrique Ponce le dificultó su primera labor y escuchó palmas; su segundo, quinto de la tarde, no embestía, no fue del estilo del español y prefirió abreviar para retirarse en silencio.

Por su parte Fabián Barba no tuvo suerte en el sorteo y las condiciones del clima le dificultaron su labor para obtener sendos avisos en su lote.

En cuanto al confirmante Pablo Aguado, amén del viento, a su primero lo caló tras pincharlo y le abuchearon luego de un bocinazo;  y con el cierra plaza derivado del fuerte viento y pocas opciones para meter al burel en el engaño, abrevió y silenciaron su labor.