Desde el 2010 a la fecha hubo 17 porteros que fueron convocados a la Selección Mexicana. Pero sólo Guillermo Ochoa, Alfredo Talavera y Jesús Corona lograron establecerse en el representativo la mayor parte de ese lapso.

¿Qué sucedió con el resto?

Nueve de ellos tuvieron una aparición fugaz en el representativo: jugaron siete partidos o menos y no volvieron a ser convocados; tres más —que estaban con el equipo desde la primera década del 2000— se retiraron o ya no fueron considerados por los entrenadores y Hugo González y Gibrán Lajud —los restantes— apenas fueron considerados para jugar los partidos amistosos ante Uruguay y Estados Unidos.

¿Por qué estos guardametas no pudieron establecerse en el Tri?

-Es un problema que proviene desde los clubes. Recientemente los equipos mexicanos contratan a arqueros extranjeros (una tercera parte de los titulares de la Liga MX nacieron fuera de México) y éstos impiden que los nacionales, incluso, lleguen a debutar o lo hagan cuando superan los 25 años de edad, explica Oswaldo Sánchez, exguardameta del Tri.

Lo que relata el ex portero coincide con lo que le sucedió a Lajud antes de que debutara en la Primera División.

Cuando llegó al Tijuana, en el 2014, fue relegado a la suplencia durante tres años primero, a la sombra de Cirilo Saucedo, y posteriormente, del argentino Federico Vilar. No fue hasta el 2017 cuando se estableció definitivamente en la titularidad equipo.

Antes tuvo otro problema.

Lajud es producto de las fuerzas básicas del Cruz Azul, en el que tuvo paso por las divisiones Sub-17 y Sub-20. Para el verano del 2014, los directivos le informaron que no entraba en planes del primer equipo, por lo que debía de salir de la institución. En ese lapso, según reconoció el mismo guardameta, pensó en retirarse del futbol.

Luego tuvo la posibilidad de probarse con el Tijuana.

“Los porteros mexicanos jóvenes se enfrentan a dos problemas más: el primero es que hay muy pocos lugares como titulares en los clubes de la Liga MX (18) y el segundo es que los entrenadores siempre buscan que su portero sea experimentado, sólido y sienten que eso lo encuentran con guardameta veterano o uno extranjero y no con uno joven nacional”, opina Moisés Muñoz, exportero del Tri entre el 2002 y el 2017.

La situación que explica Muñoz es la que vivió Hugo González, quien tuvo que emigrar de América (2016) y Monterrey (2017) porque esos clubes ficharon a Agustín Marchesín y Marcelo Barovero, respectivamente, quienes tenían 29 años o más y habían jugado en otros equipos en México y Argentina. González, en cambio, tenía menos de cinco años de que había debutado.

“Una vez que los porteros mexicanos jóvenes se establecen en un club empiezan las dificultades para que en la Selección los tomen en cuenta o los convoquen regularmente. A veces sucede que en una misma generación hay dos o tres buenos porteros, como la actual con Ochoa, Talavera y Corona, y eso impide que los jóvenes tengan minutos en el campo con el Tri, pese a sus buenos actuaciones en sus clubes”, agrega Sánchez.

Ésa fue la problemática que sufrieron, por ejemplo, Jonathan Orozco y el mismo Muñoz. El primero formó parte de la generación dorada del Monterrey que ganó seis títulos y en la actualidad es parte del Santos Laguna, con el que se coronó campeón de liga el semestre pasado. Mientras que el segundo integró el América que levantó cuatro campeonatos. Sin embargo, Orozco sólo jugó siete partidos con el Tri mientras que Muñoz, 19.

Orozco y Muñoz tuvieron buena actividad si se compara con otros arqueros convocados a la Selección en lo que va de la década. Por ejemplo, Felipe Rodríguez, Liborio Sánchez, Miguel Fraga y Alejandro Palacios también recibieron un llamado al representativo, pero ninguno pudo hacer su debut. Coincidentemente tres de ellos son suplentes en sus respectivos clubes y Palacios ataja en el Atlético de San Luis de la Liga de Ascenso.

Sánchez señala que pese a las dificultades que tienen los porteros nacionales, ve que el cambio generacional va por buen camino y cree que González y Lajud tienen las condiciones para mantenerse en el Tri.

Muñoz coincide con Sánchez y dice que José Hernández (Atlas), Raúl Gudiño (Chivas) y Alfredo Saldívar (Pumas) también cuentan con las cualidades para que los convoquen a la Selección.

“Pese a todo, estos porteros mexicanos demuestran que están capacitados para ganarse un lugar en Primera División, ser titulares en un club y darle el cambio generacional a la portería de la Selección Mexicana”, concluye.