Buanga Tshimen tomó el avión que le llevó a Alemania con la idea de ser millonario. Comprar una de las mejores zonas residenciales y olvidarse del tema pobreza, lo más cotidiano en Zaire en los años 70.

Es Alemania 1974. Por primera vez en toda la historia una nación africana participa en una Copa del Mundo. Su camino inició en 1972 con un empate 0-0 ante Togo, luego llegaron las victorias y se clasificó tras sumar ocho victorias, un empate y sólo una derrota.

La clasificación resultó una fiesta para una nación que había vivido en guerra desde que tiene memoria. Mobutu Sese Seko, el único presidente de Zaire, los condecoró como héroes nacionales.

Pero lo que fue, quizás, la alegría más grande en la historia de Zaire, fue para un puñado de jugadores uno de los tormentos más tortuosos que hayan pasado. Ilunga y sus compañeros tomaron el avión a Frankfurt con una idea que nunca fue.

De entrada perdió 2-0 en su debut ante Escocia y luego Yugoslavia los masacró 9-0. Previo al juego ante los yugoslavos los jugadores se negaban a saltar al campo ya que ellos pensaban que les pagarían o recibirían premios millonarios por estar en el Mundial. Eso no ocurrió.

Lo peor llegó la noche del 21 de junio en un hotel de Gelsenkirchen. El técnico yugoslavo Blagoje Vidnic estaba en la charla técnica. A la tarde siguiente debían enfrentar al temible Brasil de Rivelino y Jairzinho.

En ese momento llegó el dictador Mobutu Sese Seko y fue muy breve. Si perdemos por 4-0, ninguno de ustedes regresará a casa . Se salió y las esperanzas de no perder por más goles eran en realidad mínimas. Una amenaza que muchos veían cumplida.

Brasil era el vigente campeón del mundo, tenía monstruos en la cancha y Zaire venía de recibir 11 goles en dos partidos.

Al minuto 79 del partido Valdomiro anotó para Brasil el 3-0. Los jugadores africanos sabían que un gol era vital para seguir con vida literalmente. Para todos los que conocían al general Mobutu sabía que asesinar no era un conflicto para él y hacerlo a quienes deshonraban la patria era casi una cuestión natural.

Zaire jugó los 10 minutos más largos de toda su historia. La jugada clave ocurrió al minuto 88, a dos del final, Jairzinho desbordó donde apareció Edú solo. Y ahí el tiempo se detuvo.

Para todo los integrantes del equipo africano fue la jugada más agónica. El brasileño disparó, el portero Kazadi Muamba no pudo detener el disparo que viajaba directo a gol y así, a centímetros de cruzar la línea, llegó el pié de Buanga Tshimen para, con una barrida, evitar el cuarto y fatídico gol.

Aquella salvada valió la vida de todo un equipo. Zaire se fue del Mundial como el peor equipo de Alemania.

Hoy Zaire ya no existe como nación, Mobutu murió en 1997 y aquella plantilla decidió alejarse del futbol.