El 6.4 por ciento de la población del país tiene alguna discapacidad; es decir, 7.65 millones de personas, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). De ellas, solo 30 por ciento tienen un empleo formal, afirma Carmen Kingston, vicepresidenta de Operaciones de Sam’s Club México, que forma parte del grupo Walmart.

“Estamos desperdiciando talento” que podría ayudar a mejorar “drásticamente” la economía del país y de las propias organizaciones que lo contraten, señala en entrevista para Factor Capital Humano. Y no solo las personas con discapacidad están siendo desaprovechadas, sino las mujeres o la población LGBT+.

La diversidad y la inclusión están ligadas a la innovación, dice Kingston. Si una compañía quiere posicionarse en el mercado o seguirlo haciendo, en caso de que ya lo estuviera, debe abrir sus puertas a empleados que no siempre son incluidos en una organización.

La historia de Carmen Kingston

La propia historia de Carmen Kingston ejemplifica lo que sucede cuando se brinda la oportunidad de trabajo y desarrollo a una persona que proviene de una población vulnerable o simplemente, diferente. A los 18 años migró a Estados Unidos en busca de trabajo. Laboró en el campo y en la limpieza de hogares y luego entró a trabajar en una tienda Walmart.

De eso hace 22 años y ahora es ejecutiva de una de las empresas multinacionales que, globalmente, emplea a 7.3 millones de personas, 50.4 por ciento de ellas son mujeres. En México el gigante estadounidense tiene 198,000 colaboradores, de los cuales 47 por ciento son hombres.

Kingston preside el Consejo Consultivo de Diversidad e Inclusión de Walmart de México y Centroamérica. El comité está conformado por 15 vicepresidentes de diferentes áreas como logística, digital, marketing, recursos humanos, y una de sus funciones “es vigilar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres”.

Los cinco pilares del consejo son: personas con discapacidad, equidad de género, generaciones, LGBT+ y diversidad de talentos. “El objetivo es garantizar una auténtica cultura de diversidad e inclusión en el ámbito laboral”, con ello también influyen en la productividad y en el compromiso de los empleados, indica.

¿Qué es diversidad y qué es inclusión?

“La diversidad es invitar a alguien al baile. Inclusión es bailar con esa persona”, no basta con darles trabajo, sino impulsar su crecimiento de la empresa. Para Kingston una organización no puede afirmar que está a favor de la diversidad si sus políticas de reclutamiento no lo reflejan.

“Tampoco pueden decir que son inclusivas, cuando no tienen, por ejemplo, a personas con discapacidad”. Y justamente el impulso a esa población es la que más tiempo y esfuerzo le costó a Walmart. A la compañía le tomó dos años evaluar las adecuaciones físicas que debían hacer en las más de 3,200 unidades en todo el país, como las rampas de acceso.

Además, hicieron una revisión de puestos para saber qué posiciones se podían ejercer con una discapacidad. “Me impresionó mucho darme cuenta que todos los cargos son susceptibles, porque dentro del ramo de discapacidades hay mucha diversidad”.

Recomendaciones para ser una empresa diversa e inclusiva

Si alguna empresa está interesada en convertirse en diversa e inclusiva, Carmen Kinston aconseja sumarse a las iniciativas que ya existen, como las campañas de organizaciones no gubernamentales.

Algo que también les ha funcionado es que las políticas de inclusión son impulsadas por las vicepresidencias de todas las áreas, a diferencia de otras empresas, donde el liderazgo de los programas recae solamente en Recursos Humanos.

Escuchar a la gente es otra recomendación. Además, no compararse con otras compañías: cada una tiene retos diferentes, dependiendo de la estructura de su organización y su fuerza laboral. Pero “tomar una posición decisiva en favor de esas poblaciones es lo que más va a ayudar”.