Uber, la empresa transnacional de transporte privado y que opera en México desde 2013, prospera en países que cuentan con una infraestructura de internet eficiente, una creciente adopción por parte de la población de teléfonos inteligentes y un sistema de pagos electrónicos relativamente seguro. A lo anterior, se debe añadir una condición sine qua non: un sistema de protección laboral erosionado o inexistente en los hechos, que favorece radicalmente a los empleadores. Por el contrario, Uber enfrenta “retos” y “luchas” —términos que constan en sus boletines informativos— en los países donde las leyes laborales protegen a los trabajadores y la calidad de sus trabajos.

Estas afirmaciones tienen sustento en el cruce de datos realizado entre el estudio Índice Global de los Derechos Laborales 2018 de la International Trade Union Confederation (ITUC) y la información sobre los mejores mercados para el negocio de Uber y de aquellos en los que ha sido expulsado o enfrenta fuerte regulaciones que dificultan su operación.

El estudio de la ITUC clasifica a los países en grupos de 1 a 5, dependiendo de la medida en que se cumplen los derechos laborales colectivos, donde 1 es la mejor y 5 la peor clasificación que un país puede obtener. En los países del grupo 1 los derechos laborales colectivos están garantizados: los trabajadores pueden sindicalizarse libremente y defender sus derechos de manera colectiva. Del otro lado de la escala, en los países del grupo 5, las legislaciones en la materia pueden enumerar ciertos derechos, pero los trabajadores carecen de acceso efectivo a ellos y están por tanto expuestos a regímenes autocráticos y a prácticas laborales injustas.

El análisis de la información disponible permite concluir que Uber prospera en países donde las leyes no protegen a los trabajadores, como México. El Economista presentó a Uber en México estas conclusiones y la compañía informó, por medio de un vocero, que “por el momento no tenemos comentarios al respecto”.

Las condiciones del contratista

Uber depende de conductores no profesionales, a los que clasifica como contratistas independientes y no como empleados. La figura de conductor contratista ha sido rechazada por diversas cortes de países con aparatos de protección laboral fuertes, obligando a la firma a considerarles como empleados. Esa figura de contratista independiente permite a la compañía desentenderse del pago de prestaciones a los conductores —como el seguro de salud, la licencia por enfermedad, entre otros—, cuyos ingresos además le sirven para ajustar sus costos de operación y defender su margen de beneficio, como demostró una investigación de El Economista en 2016.

La operación de Uber depende de tener al mayor número posible de conductores operando el mayor número de horas posible. En algunos de ellos ha recaído sanciones dirigidas contras la empresa, ahí donde opera sin el permiso de las autoridades. Es el caso de Dinamarca, donde cuatro conductores fueron señalados de carecer de permisos y de violar una ley aprobada para combatir a Uber, con la que se impusieron normas adicionales a los taxis que operan en el país. Uno de esos conductores fue sancionado en septiembre pasado con el pago de una multa de 486,500 coronas danesas (75,000 dólares).

Como señaló un artículo publicado en abril del 2017 por el diario The New York Times, Uber ha utilizado técnicas psicológicas para mantener conduciendo a los operadores de las unidades, a fin de mantener la oferta constante para los usuarios.

Fue justo el uso de este tipo de estrategias lo que llevó a considerar a la Justicia de Reino Unido que el argumento de Uber de que los conductores son contratistas no se sostenía, dado que les coaccionaban a cumplir con horas de trabajo, que contravenía por completo el ofrecimiento de la empresa a los trabajadores de que podían decidir su tiempo de trabajo.

Garrett Camp, cofundador de Uber, publicó en su blog en 2017 que el número de conductores que operan para Uber en el mundo ascendía entonces a dos millones. Analistas consideran que desde entonces la tasa de afiliaciones ha sido muy baja, y los más conservadores indican que el número de conductores actualmente ronda algo menos de los tres millones.

En el segundo trimestre de 2018, la empresa tuvo ingresos por 2,800 millones de dólares, mientras sus pérdidas netas ascendieron a 891 millones de dólares, de acuerdo con datos de la casa de estadísticas DMR. Según el sitio de noticias británico TechTrends, si Uber debiera pagar a sus conductores, tendría que desembolsar 4,100 millones de dólares.

Los mejores mercados

Con estas condiciones, no sorprende que los mejores mercados de esta firma de transporte privado sean coincidentemente países donde los derechos laborales no se respetan o tienen una baja calificación en el Índice Global de los Derechos Laborales 2018 de la ITUC.

Los cuatro principales mercados sobre los que Uber sostiene su negocio son Estados Unidos, India, Brasil y México, mientras que el país que registró el mayor y más rápido crecimiento de Uber fue la Argentina de Mauricio Macri.

1. Estados Unidos, en el grupo 4 de ITUC

Según el estudio Perspectivas del Empleo 2018 realizado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), el gobierno Estados Unidos otorga mucho menos apoyo para las personas despedidas que otros países de economías desarrolladas. Esta falta de apoyo puede perseguir a los desempleados por el resto de sus vidas. La desigualdad de ingresos es de hecho peor en Estados Unidos que en casi cualquier otro lugar del mundo desarrollado.

Los analistas calculan que en Estados Unidos opera la mitad de los conductores que Uber tiene por todo el mundo, esto significaría una fuerza laboral de entre 1 a 1.5 millones de personas.

2. Brasil, en el grupo 4 de ITUC

La administración de Michel Temer, luego del impeachment operado contra la expresidenta Dilma Rousseff, adoptó leyes que niegan a los trabajadores la libertad sindical, restringen la libertad de expresión, además de recurrir al Ejército en más de una ocasión para reprimir reclamos laborales. En este contexto, en Brasil han sido asesinados ya tres líderes sindicales.

La ciudad brasileña de Sao Paulo es donde se realizan más viajes que en cualquier otra parte del mundo. Brasil es el segundo mercado nacional más fuerte de Uber, de acuerdo con declaraciones directivos de la firma hechas en agosto pasado. En los últimos cuatro años, se han realizado mil millones de viajes en este país.

3. India, en el grupo 5 de ITUC

India tiene una fuerza laboral total de más de 470 millones de personas y 94% está en el sector no organizado. Más de 330 millones viven en aldeas, mientras que el resto son trabajadores urbanos. Los trabajadores de este país reclaman al gobierno el cumplimiento de su derecho básico a asociarse libremente, a la seguridad social universal, al salario mínimo y a un ambiente de trabajo decente, obteniendo por respuesta una violenta oposición por parte de los empleadores y del estado.

En 2017, David Richter, entonces Global Head de Business de Uber, declaró que en julio de aquel año la empresa registró un crecimiento en India de 115% con respecto al año anterior. En abril de 2018, el director ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, declaró a un diario local que India ya se encuentra entre los tres principales mercados para Uber y representa 10% de sus viajes a nivel mundial.

4. México, en el grupo 5 de ITUC

Sobre la situación de los derechos laborales, el estudio de la ITUC refiere cómo en México el aparato de justicia ha negado el registro a sindicatos de trabajadores, favoreciendo en cambio el registro de los sindicatos amarillos, que son los sindicatos controlados por los empleadores. En el país 56. 9% de la población económicamente activa está empleada en el sector informal, es decir, sin acceso a la seguridad social y aún menos a la laboral.

El caso argentino

Con 8 millones de usuarios repartidos en alrededor de 36 ciudades, y con una participación del mercado de viajes por app de 87%, Uber tiene en México la segunda mayor operación en América Latina, y la cuarta a nivel global. Tiene más de 250,000 socios conductores en 43 ciudades de 23 estados.

No existe información sobre la participación del negocio de Uber en Argentina para la operación global de la compañía, pero se sabe por declaraciones de ejecutivos de la firma que ese país registró el mayor crecimiento de una unidad regional a escala global. Desde su llegada al poder, en diciembre de 2016, Mauricio Macri ha emprendido una serie de reformas a la legislación laboral a fin de reducir el “costo laboral”, un término que oculta el desmantelamiento del aparato de protección laboral del Estado.

La operación de la firma en el sudeste asiático ha seguido otro rumbo. En marzo de 2018, Uber acordó vender sus operaciones en Camboya, Indonesia, Malasia, Myanmar, Filipinas, Tailandia y Vietnam a su rival Grab y mantener una participación de 27.5 por ciento. En todos esos países, de acuerdo con el estudio de la ITUC, se violan los derechos laborales. La venta a Grab incluyó la operación de Uber en Singapur, donde Grab tiene su sede.

En el estudio de la ITUC, China se encuentra en el grupo 5, el conjunto de los países donde no se garantizan los derechos laborales. El estudio considera a la región Asia – Pacífico como la segunda peor región del mundo en cuanto a las violaciones a los derechos de los trabajadores. La peor región es la de Oriente Medio y Norte de África.

Uber: operación proscrita

Con los datos de la ITUC se establece que los países donde la operación de Uber ha sido prohibida total o parcialmente se encuentran en los grupos que van del 1 al 3 de la clasificación, es decir, son países donde las violaciones a los derechos laborales son poco frecuentes o casi inexistentes.

Uber ha sido prohibido u obligado a retirarse en Bulgaria, Hungría, Dinamarca y el Territorio del Norte de Australia. Los países donde ha sido parcialmente prohibida la operación de esta empresa de transporte privado son Alemania, Italia, Francia, los Países Bajos y Finlandia. En el continente americano, resalta el caso de Costa Rica —país en el grupo 2 del estudio de la ITUC, que conjunta a los estados con aparatos de protección laboral ligeramente más débiles que los del grupo 1—, que declaró ilegal la operación de Uber.

El modelo de negocio de Uber florece en países que están en los grupos 4 y 5 del informe de la ITUC. Estados Unidos y Brasil se ubican en el grupo 4, países en los que el gobierno y/o las empresas violan sistemáticamente los derechos de los trabajadores. En México y la India los derechos laborales no están garantizados, por lo que la ITUC los clasifica en el grupo 5, el conjunto de los peores países para los trabajadores.

Ahí donde los derechos laborales se respetan y cumplen, donde existe un aparato de protección laboral y sistemas de rendición de cuentas para los funcionarios, es frecuente que Uber sea expulsado o altamente regulado, lo que disminuye sus ganancias o las elimina por completo.

Por el contrario, la firma tecnológica prospera en los países donde las leyes laborales no operan o son inexistentes, y las regulaciones favorecen a empleadores y empresas en detrimento de los trabajadores. El éxito de Uber en un país puede ser señal de un sistema de protección laboral insuficiente o inexistente.