“No podemos descartar que si no hay crecimiento económico, simplemente no puede haber más empleo”, afirma en entrevista Jesús Carrillo, el nuevo director de Economía Sostenible del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco). Aunque a veces se desestima el desempeño de la economía y no se encuentra el vínculo directo con el mercado de trabajo, la realidad es que las oportunidades laborales están sujetas al desarrollo económico del país.

Jesús Carrillo es doctorante en Economía por El Colegio de México y desde hace unos días coordina investigaciones sobre economía, particularmente de temas de energía, mercado laboral y comercio internacional, en el Imco. Con su experiencia, el especialista subraya que el comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) está estrechamente vinculado con la generación de empleo.

“El PIB es la medición de la actividad económica de un año o un trimestre en un territorio. Esa producción es la que consumimos, entre el 60% y 70% del PIB está relacionado con el consumo, entonces siendo tan mayoritario, directamente se observa que si no crece la producción, tampoco el consumo, y si no crece el consumo, tampoco los ingresos”, explica.

¿Cómo le va al mercado de trabajo? En buena medida esa pregunta se responde con el comportamiento de la economía. En 2020 el PIB tuvo una contracción de 8.4%, al tercer trimestre de 2021 el crecimiento económico apenas fue de 6.4% por ciento.

“Como la inversión fija bruta todavía no se termina de recuperar y hemos visto señales de debilidad en los últimos trimestres eso también perjudica al mercado laboral, el tercer trimestre ya tuvo un decrecimiento económico y eso es preocupante porque ahorita deberíamos ver crecimientos importantes con respecto al año anterior y no se ven suficientes. Este rebote es insuficiente y se va a reflejar en el mercado laboral”, expone.

El mercado de trabajo en México demoró 16 meses en recuperar el nivel de ocupación que reportaba en marzo, el mes previo a la contracción de la población ocupada debido a las restricciones económicas por la emergencia sanitaria. Y a pesar de que la ocupación presenta un saldo positivo con respecto a lo perdido, hay indicadores que no se han retornado a sus niveles prepandemia y muestran que los empleos recuperados no han sido de calidad.

En ese sentido, Jesús Carrillo opina que uno de los desafíos que tiene el mercado laboral en 2022 está ligado con la inversión privada, la cual “puede generar crecimiento económico y al mismo tiempo, más empleo”.

La perspectiva del integrante del IMCO es respaldada por los últimos reportes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Por ejemplo, en julio, cuando se sumaron 1.3 millones de personas a la población ocupada y se recuperó el nivel de empleo previo a la pandemia, el 98% retornó al mercado de trabajo en condiciones de informalidad y se observó un aumento en la subocupación, la cual concentra a los trabajadores que laboran jornadas reducidas.

En octubre, el mes en el que el empleo volvió nuevamente a sus niveles prepandemia después de dos meses de caídas, de los 1.2 millones de personas que se incorporaron a una ocupación, el 60% lo hizo en condición de trabajo por cuenta propia y un 27% en el renglón de trabajo no remunerado. Mientras que los asalariados todavía se encuentran por debajo de su nivel previo a la emergencia sanitaria.

“Definitivamente se tienen que crear más puestos de trabajo y entonces el gran reto es el de la inversión, porque la inversión pública no ha sido suficiente y no ha estado dirigida a otros sectores más allá de los grandes proyectos de la administración. Pero no sea ubicado en otros sectores donde pudieran ser más efectivos o detonar inversión privada también. Por ejemplo, si tú construyes una carretera a una zona más aislada, ahí también empieza a caer más inversión y se recupera más trabajo”, explica el especialista.

Lecciones a dos años de pandemia

Jesús Carrillo opina que una de las grandes lecciones que dejó la pandemia es que las medidas de protección al empleo son importantes, empezando por los apoyos a las micro, pequeñas y medianas empresas que en conjunto son los principales empleadoras del país.

“Este discurso de que aliviar la carga fiscal o dar mayor impulso a las empresas es para proteger a los grandes capitales o a los ricos, es completamente errónea, porque el 95% de las empresas son micronegocios. En ese sentido, apoyar a las micro y pequeñas empresas era apoyar directamente a los trabajadores. Esa es la gran lección, que a veces en el discurso de proteger a las personas, se nos olvida que proteger sus fuentes de trabajo es ya suficiente y eso no sucedió”.

Por otra parte, el director de Economía Sostenible del IMCO, expone que otro de los aprendizajes que deja el comportamiento del mercado de trabajo es que para tener una recuperación adecuada, se requieren medidas puntuales que favorezcan la creación de empleo formal y de puestos de trabajo de calidad.

“La inversión pública está dirigida a grandes proyectos y no a fomentar la innovación, el emprendimiento y que se generen más negocios que puedan producir empleos”, concluye.