Para 2022, el gobierno federal propone un aumento nominal de 5,564 millones de pesos en los programas que permitirían a las mujeres acceder y permanecer en un empleo, o una actividad que les genere ingresos. Estos recursos están etiquetados para atender a esa población, se encuentran disgregados en diferentes secretarías de Estado y son los mismos que existían antes de la covid-19.

Si bien es un avance, no resuelve el problema de fondo, opina Fátima Masse, directora de Sociedad incluyente del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). La pandemia confirmó que la gran barrera sigue siendo el trabajo de cuidados, pues lo absorben en su mayoría las mujeres y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) no corrige esa brecha, señala en entrevista.

Hace unos días, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer que existen 38 programas federales que contribuyen al acceso efectivo al derecho al trabajo y recomendó reforzarlos, así como crear nuevas estrategias que aumenten la participación laboral de las mujeres.

En algunos de esos 38 programas, el PPEF etiqueta recursos especialmente para las mujeres. En total, dichas partidas para 2022 suman más de 51,502 millones de pesos, mientras que en el Presupuesto 2021 se alcanzó un poco más de 45,938 millones. Es decir, el aumento anual es de 12 por ciento.

La gran parte de este presupuesto se encuentra en el Anexo 13 del PPEF, de erogaciones para la igualdad entre mujeres y hombres, creado en 2008 para proteger y garantizar los derechos de las mujeres.

Según el Coneval, de los programas federales que ayudan a la empleabilidad, 10 son “fuertemente relevantes y uno de ellos es el Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras. Para el 2022, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador le ha designado 2,785 millones de pesos. Esto es apenas 3.7% más que lo que tuvo para este año, que son 2,684 millones de pesos.

En julio pasado, el 76.6% de los hombres era económicamente activo, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), es decir, estaba trabajando o en busca de empleo. Pero la tasa para las mujeres fue de 44.7%, y eso que creció 5.5 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2020.

La ENOE ha permitido saber que hay más de 21 millones de mujeres que no tienen un empleo y no lo están buscando, pues el trabajo del hogar y de cuidados no remunerado del que ya se encargan les impiden tener otra jornada laboral.

En julio de este año había 23.1 millones de mujeres económicamente activas, pero en el mismo mes de 2020 eran apenas 19.5 millones. “Tuvimos un golpe tan fuerte en el empleo porque la mayor parte de los cuidados recae en las mujeres. Cuando nos cambió la vida, cuando nos tuvimos que guardar en casa, las tareas se incrementaron y de ellas se ocuparon las mujeres”, dice Fátima Masse.

El futuro que le espera al sistema de cuidados

Uno de los programas que más aumento tuvo en el PPEF 2022 es el de las guarderías del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Éste pasó de 13,090 a 14,450 millones de pesos, de los cuales 75% está destinado para beneficio a mujeres y 25% para hombres.

Fátima Masse recuerda que el gobierno federal eliminó el programa para las estancias infantiles, en la cuales se cuidaba a hijos e hijas de madres trabajadoras que no están afiliadas al IMSS. En su lugar creó el programa de apoyo a hijos de madres trabajadoras, el cambio radica en que el dinero ya no se le entrega a las guarderías, sino a las mamás.

“Desmanteló el sistema de guarderías para mujeres en la economía informal. Ahora sólo están las guarderías del IMSS, que cubren a menos del 50% de las trabajadoras”, comenta la exconsultora del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El año pasado la Cámara de Diputados elevó a rango constitucional el derecho al cuidado y a cuidar. La reforma ordena la creación de un sistema nacional de cuidados, pero aún falta que el Senado lo apruebe.

Nadine Gasman, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, explicó a este diario que antes de pedir presupuesto para este sistema, habrá que articular los programas que ya operan.

“Veo con buenos ojos que la idea sea articular lo que ya hay en términos de cuidados a niñas, niños, personas adultas mayores, enfermas o con discapacidad”, dice Fátima Masse. “Pero me preocupa que se asuma que hoy sólo tenemos un problema de articulación. También hay uno de oferta para cubrir la demanda que se tiene”.

Para darle vida a un sistema de cuidados efectivo, éste tiene que tener presupuesto suficiente para que las mujeres lo puedan considerar como alternativa, agrega.

Programa para mujeres no es perspectiva de género

El programa Sembrando Vida, catalogado por el Coneval como “fuertemente relevante” para el acceso al trabajo tuvo un aumento para las mujeres específicamente de 1,116 millones de pesos. En total, el siguiente año operaría con 29,446 millones de pesos, de ellos, el 35%, es decir, 10,306 millones de pesos, debe ser ejercido en beneficio de las mujeres. El año pasado el monto que se designó para ellas fue de 9,189 millones de pesos.

Jóvenes Construyendo el Futuro, otra estrategia “fuertemente relevante”, también tiene una partida destinada a las mujeres. En este programa de capacitación laboral, el 57% de las personas beneficiarias es mujer y también se observa un incremento en el presupuesto dirigido a ellas.

Actualmente, de los más de 21,000 millones de pesos con los que operó el programa en 2021, 9,942 son para la atención de las aprendices. En 2022 el monto sería de 10,472 millones de un presupuesto total de 21,196 millones de pesos.

De los esquemas con un aumento más acotado para las mujeres trabajadoras está el Programa para el Desarrollo Profesional Docente, que pasó de poco más de 8 a 8.4 millones de pesos. De hecho, el presupuesto para ellas en ese esquema sólo es de 3 por ciento.

En el listado del Coneval no se incluye al Programa de Apoyo para Refugios Especializados para Mujeres Víctimas de Violencia de Género, sus hijas e hijos como uno que incida al acceso al empleo.

Sin embargo, de acuerdo con lo que plantea el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre violencia laboral, es necesario que los Estados contemplen este tipo de políticas para que las mujeres trabajadoras tengan una protección en caso de que esté pasando por una situación de agresión en sus hogares.

Es decir, si no tienen un lugar para quedarse, difícilmente podrán acudir al trabajo o buscar uno. Pues bien, este programa tuvo un incremento de apenas 3.7%, al pasar de 405 a 420 millones de pesos.

Otro recurso que también tiene un peso en el acceso, la permanencia y el desarrollo de las mujeres en el ámbito laboral es el destinado a la Salud materna, sexual y reproductiva. El dinero etiquetado para las mujeres en este rubro pasó de un poco más de 2,000 a 2,103 millones de pesos.

El diseño de los programas y del presupuesto con enfoque en las mujeres importa, apunta Fátima Masse. “No sólo porque un programa beneficia a una mujer tiene perspectiva de género. Lo tendrá si logra corregir las brechas que afectan de manera desproporcionada a las mujeres”. Y eso no se observa ni el Anexo 13 ni en el PPEF 2022 en general, lamenta.