Gilberto Reyes tuvo que cambiar no sólo su domicilio, también su ocupación. Después de tener un negocio de venta e instalación de calentadores solares en el Estado de México, la crisis por la pandemia lo obligó a cerrar su emprendimiento a finales del año pasado y hoy radica en Zacatecas donde encontró una oportunidad como conductor de un taxi. “Me fue muy difícil encontrar este trabajo”, expresa. Gilberto pasó de ser un empleador formal a un empleado en el sector informal.

La recuperación del mercado laboral esconde claroscuros. Si bien ya ha retornado a una ocupación el 93% de los más de 12 millones de personas que perdieron su empleo a consecuencia de la emergencia sanitaria, detrás de esto se esconden indicadores que se mantienen lejanos a sus niveles previos a la pandemia y evidencian un deterioro en la calidad de los nuevos puestos de trabajo.

Más personas en jornadas reducidas, una proporción mayor de gente desalentada para buscar un trabajo, la informalidad mucho más cercana de retornar a sus niveles prepandemia y menos trabajo asalariado son los rasgos del nuevo rostro de un mercado de trabajo que se encuentra a 213,835 plazas de recuperar la totalidad de los puestos perdidos en abril de 2020, el mes con mayores restricciones para las actividades económicas no esenciales. Pero el avance es en cantidad, no en calidad.

“Es relevante señalar que alcanzar el nivel de empleo previo a la pandemia es fundamental, pero también es necesario poner atención en otros elementos para considerar una recuperación completa”, advierte David Cervantes, economista Senior de BBVA México en el reporte Recuperación del mercado de trabajo lenta e incompleta.

¿Recuperación o reactivación? La última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestra que la subocupación, que abarca a las personas con necesidad y disponibilidad para trabajar más horas de las que laboran, alcanza a 13.7% de la población ocupada (abril de 2021), pero antes de la emergencia sanitaria, su proporción era de 9.1% (marzo de 2020), 4.6 puntos de diferencia que equivalen a 2.4 millones más de personas en esta condición.

“Esto tiene que ver con la forma en la que se está reactivando la economía, no está siendo suficiente. El mercado laboral no se está recuperando con el dinamismo que necesita y eso puede ser una explicación del por qué la subocupación se mantiene lejana su nivel previo a la crisis sanitaria”, explica Katia Guzmán, coordinadora de Datos de México ¿Cómo vamos?

En abril de este año, poco más de un millón de personas se incorporaron a la población ocupada y, al mismo tiempo, la tasa de subocupación tuvo un repunte de 0.5 puntos con respecto a lo reportado en marzo y rompió con la tendencia a la baja.

“La calidad de los empleos recuperados no es igual a la de los empleos que se perdieron. Tendremos una recuperación del empleo una vez que lleguemos al 100% de los puestos perdidos, pero hay una diferencia entre recuperar los empleos y tener una reactivación real del mercado. La calidad de los empleos es lo que no se ha recuperado del todo”, subraya Luis Mauricio Torres, coordinador de Sociedad Incluyente del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

En ese sentido, el especialista considera que la subocupación es uno de los indicadores que deben observarse con lupa, porque refleja a las personas que sí tienen trabajo, pero es probable que se encuentren en peores condiciones que antes, porque tienen menos ingresos y laboran menos horas de las que pueden ofrecer.

El deterioro de la calidad del empleo parece ser el sello de la recuperación del mercado de trabajo y no sólo se refleja en una mayor proporción de personas laborando jornadas reducidas porque no encontraron otra opción, también se evidencia con un trabajo subordinado y remunerado que se mantiene por arriba de su nivel de marzo de 2020.

“La calidad en el empleo también presenta signos de deterioro, en este sentido, cifras comparadas muestran una reducción de 683,000 puestos de trabajo de asalariados, que tienen mayor probabilidad de ser trabajadores con empleos estables y con mejores condiciones laborales”, apunta David Cervantes.

Por el contrario, el trabajo por cuenta propia no sólo recuperó los números que tenía antes de la pandemia, ahora se encuentra en un nivel superior, abarcando a 12.3 millones de personas; es decir, 2.5% del alcance que tenía previo a la emergencia sanitaria.

Informalidad, otro síntoma que observar

El empleo informal fue el más afectado durante la pandemia y dejó en evidencia la desprotección en las que se encuentran los millones de personas trabajadoras en esta condición. Pero la informalidad ha tenido una recuperación más acelerada respecto al trabajo formal.

“La pérdida masiva de empleos informales implicó también una recuperación acelerada de este tipo de empleo y al mes de abril se ubicó en -1.4 puntos porcentuales respecto a su nivel de marzo de 2020. En cuanto al empleo formal, la pérdida fue mucho menor, sin embargo, la recuperación ha sido más lenta, ubicándose en este caso en un nivel todavía 1.8 puntos menor”, explica el economista Senior de BBVA México.

En el sector informal se ha recuperado el 98.6% de los empleos perdidos a causa de la pandemia, en la formalidad, es de 98.2 por ciento. Luis Mauricio Torres opina que a pesar de que los índices de informalidad no están avanzando más allá de sus niveles históricos, hay un riesgo de que más personas se unan a estas filas.

“El empleo informal implica mayor incertidumbre laboral, al no contar con un contrato, laborar sin prestaciones de ley y seguridad social, que son fundamentales en un contexto como el actual”, acota la coordinadora de Datos de México ¿Cómo Vamos?

Al igual que muchos mexicanos, Gilberto Reyes está en la informalidad porque no encontró otra oportunidad. Hoy conduce un taxi que no es suyo, con ingresos inferiores a los que percibía en su extinto negocio, sin seguridad social y sin prestaciones.

La mala calidad de los empleos, coinciden los especialistas consultados, también puede reflejarse en la mayor proporción de personas inactivas o desalentadas, es decir, en la población no económicamente activa disponible, un indicador que, a pesar de las reducciones, se mantiene 30% por arriba de lo observado antes de la emergencia sanitaria, lo que se traduce en 1.8 millones más de personas en esta condición.

“Estas personas han decidido permanecer inactivas porque perciben dificultades para encontrar un empleo o bien, un puesto con los ingresos que requieren. Esto refleja una cierta falta de reactivación del mercado de trabajo”, apunta el coordinador de Sociedad Incluyente del IMCO.

Por su parte, Katia Guzmán considera que si la población inactiva pero disponible se mantiene arriba del nivel prepandemia esto es un reflejo de que el mercado no se recupera en su totalidad y esto implica la adopción de medidas para que todas las personas puedan reincorporarse a una ocupación.

Hasta ahora, los indicadores muestran que la recuperación de la ocupación se presenta a costa de la calidad del trabajo y el mercado laboral toma una nueva configuración. Los especialistas opinan que será importante no sólo prestar atención en recuperar lo perdido, también en las condiciones en las que el empleo retorna a sus números previos a la emergencia sanitaria.