Actualmente más de 190 millones de personas en todo el mundo están desempleadas. Para 2030 la cifra será de 344 millones, estima la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En México la tasa de desocupación se ubicó en 3.6% en diciembre pasado, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Comparado con el mismo mes de 2017 (3.3%), hubo un ligero aumento en el desempleo.

Para frenar ese problema, los gobiernos y las empresas deben asumir su responsabilidad, señala la OIT en el informe Trabajar para un futuro más prometedor.

Las autoridades, por un lado, deben crear nuevas normas e incentivos para ayudar a la apertura de más empresas. Y los empresarios deben implementar programas de crecimiento que afecten lo menos posible al medio ambiente.

El propósito es generar “trabajo decente y sostenible”, una expresión que utiliza la OIT para señalar que el crecimiento y el desarrollo deben estar centrados en las personas, lo cual forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Odes) del organismo multilateral.

Apoyo para los que apoyen

A decir de la OIT, una solución, a la desocupación y a las nuevas condiciones de trabajo que requieren las diferentes generaciones de empleados son incentivos fiscales a empresas con un modelo económico centrado en las personas.

Es decir, un modelo que garantice la seguridad social a todos los trabajadores, o que les dé flexibilidad en sus horarios para conciliar la vida profesional con la familiar.

Es necesario también, señala la organización, que las empresas respondan por el impacto de sus actividades en el medioambiente y en las comunidades en las que operan.

No obstante, las OIT reconoce que las condiciones financieras del mercado presionan a las compañías para que cumplan con objetivos de financiación a corto plazo, y con las expectativas de los accionistas.

Eso les impide crear estrategias de inversión a largo plazo para mejorar su competitividad y, en consecuencia, es difícil que implementen políticas laborales centradas en las personas.

Algo que podrían hacer los gobierno para paliar esto es “poner fin a la obligación de presentar balances financieros trimestrales”, recomienda el organismo.

Campo, medio ambiente y nuevos empleos

En todo el mundo, la economía rural emplea a dos de cada cinco trabajadores. En nuestro país, 44% de la población en los municipios rurales se ocupa en ese sector.

México es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que tiene más trabajadores campesinos, según datos de ese organismo internacional.

Sin embargo, “muchos viven en la pobreza y la informalidad, y dependen de la agricultura a pequeña escala para su sustento”, de acuerdo con la OIT.

Una solución es integrar a los pequeños agricultores –muchos de ellos, mujeres– en las cadenas de valor de las agroempresas a nivel nacional, regional e internacional.

Desafortunadamente, expresa, las economías rurales son vulnerables al cambio climático. Además, son una de las que más generan emisiones de gases de efecto invernadero.

Por ello es “urgente” promover el acceso a una energía limpia y renovable en las zonas rurales.

Fomentar empresas que provean de energías que no generen residuos contaminantes creará nuevos empleos, los cuales además requieren de una especialización difícil de encontrar, afirma la organización.