La especialista en cobrar penales, Katty Martínez, avivó la ilusión americanista que el domingo esperaba llevarse el triunfo en el clásico contra Chivas y marcó el primer tanto. Pero Alicia Cervantes y Carolina Jaramillo, de Chivas, amanecieron con ganas de lucirse. Al minuto 49 Licha recibe un pase de Jaramillo; se acercan una, dos, cuatro rivales, Licha pega con la derecha y ¡gol! Empate. Menos de 20 minutos después, el dúo decide cambiar de pierna. La número 8 le manda la pelota y Licha la lanza con la izquierda dentro de la portería.

Son jugadoras profesionales, se esfuerzan igual o más que sus pares hombres, lidian con más impedimentos estructurales y aún así son capaces de brindar un espectáculo como el del pasado domingo en el clásico América-Chivas.

“Que las futbolistas puedan vivir del futbol”, que tengan condiciones dignas de trabajo, expresó la periodista, docente e investigadora Adrianelly Hernández en el marco de  la conferencia de prensa las Mujeres futbolistas y sus derechos humanos laborales: Una mirada rumbo al mundial 2026.

Mientras miles de mujeres, personas trans y no binarias se alistaban para marchar en el marco del Día Internacional de la Mujer, un grupo de académicas y activistas llamó la atención sobre los diferentes tipos de violencia que sufre una comunidad que poco se recuerda en las manifestaciones, las futbolistas.

Y cuando se les menciona, la idea de opresión, agresión y discriminación se limita al acoso sexual y los salarios ínfimos. “No sólo se trata de sueldos”, sino de todas las condiciones laborales en las que se desempeñan, las cuales no son adecuadas para una futbolista profesional, subrayó Adrianelly Hernández.

Comenzaron vulnerándolas y así siguen

La conferencia fue convocada por la Red de Mujeres Sindicalistas (RMS). Sobran los pretextos para poner el tema en la agenda pública: la Copa Mundial Qatar 2022, la Copa Mundial Femenil 2023 y en 2026 México, junto con Estados Unidos y Canadá, será uno de los países anfitriones del torneo mundial.

La mayoría de las futbolistas en México juegan con salarios bajos para una deportista de alto rendimiento, a veces ni siquiera recibe una paga; no todas cuentan con ropa y calzado adecuados; en varias ocasiones deben pagar su alimentación, apoyo psicológico y rehabilitación física; son cosificadas y acosadas sexualmente por la afición, medios de comunicación y sus propios clubes.

La Liga MX Femenil surgió a finales de 2016 cuando el país, junto a sus socios comerciales en el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), pugnaban por ser la sede del Mundial 2026, explica Adrianelly Hernández, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FSPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En ese momento, además, la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) presionaba a sus miembros a crear ligas femeniles. Para ser tomado en serio como candidato para ser sede del mundial, México formó una rápidamente, con varias deficiencias que siguen presentes, apuntó la periodista.

El primer torneo femenil empezó en julio de 2017 con un contrato en el que fueron vulnerados los derechos sexuales y reproductivos y laborales de las jugadoras. Tenían prohibido “hacer alarde de sus preferencias sexuales” y si se embarazaban, quedaban fuera, informó la periodista.

En 2021, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) dio a conocer un acuerdo, validado por la Federación Mexicana de Futbol (FMF), en el que los clubes pusieron topes salariales a las futbolistas al inicio de la liga. Las mujeres mayores de 23 años ganarían 2,000 pesos al mes y las menores, 500 pesos. Las integrantes de las sub-17 de plano no tendrían salario.

Eso no era todo, las instalaciones en las que jugaban eran de mala calidad, algunas denunciaron que comían lo que sobraba una vez que el equipo de hombres salía del comedor, narró Adrianelly Hernández.

Luego de que se diera a conocer esta situación el tope salarial fue modificado a 15,000 pesos al mes, sólo cuatro jugadoras por equipo pueden ganar más. La FMF impuso otra cláusula por la cual los patrocinios que reciban de las marcas no pueden superar los 50,000 pesos mensuales.

A cinco años de creada la liga femenil, muchos equipos siguen manteniendo estas malas prácticas. “No exigimos que ganen las mismas cifras estratosféricas de los hombres, las cuales no deberían recibir en una situación de crisis global. Pero sí lo suficiente para jugar futbol y ser futbolistas de tiempo completo”, dijo la investigadora en futbol femenil.

Es juego y un trabajo

Es la primera vez que para la organización de un Mundial de Futbol los derechos humanos se incluyen como un tema principal y se pide que las candidaturas tengan un plan mitigar y remediar las posibles violaciones, señaló Elena Arengo, codirectora ejecutiva de la organización Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER).

“Los megaeventos deportivos han tenido un impacto negativo en los derechos humanos”, sobre todo, de las personas trabajadoras de la construcción de las instalaciones o la manufactura de artículos alusivos a las competencias. Recordó que sobre el Mundial de Qatar 2022 se ha documentado el abuso contra migrantes que construyeron los estadios, quienes provienen principalmente de India, Pakistán y Filipinas. Sistemas abusivos, retención de documentos y restricciones de movilidad han sido sólo algunas de las violaciones.

La especialista en rendición de cuentas empresarial y derechos laborales indicó que el informe presentado por la FMF a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) no señala las medidas que implementará para evitar riesgos laborales rumbo al Mundial 2026. “Y no se incluyeron voces ni perspectivas de sindicatos independientes, organizaciones ni comunidades afectadas”, por lo que hizo un reclamo para que se les consulte.

“El Mundial es una gran oportunidad para hablar del lugar de las mujeres en el futbol”, consideró Hortensia Moreno Esparza, cofundadora y directora de la revista Debate feminista. Señaló tres obstáculos con el que han batallado las mujeres para incorporarse a este deporte en igualdad de condiciones.

“En el imaginario social, el futbol es un espacio de significación simbólica donde se juega el tema de ser hombre” y la masculinidad. Y eso quedó plasmado con sangre el pasado 5 de marzo en el estadio de Querétaro, donde la barra local golpeó a decenas de personas cuya vida llegó a peligrar.

Luego, el futbol no es realmente visto como un trabajo y actualmente lo es, dijo. “Quienes se dedican a ello deben recibir una compensación monetaria”. Pero incluso se viera de esa manera, el trabajo que realizan muchas mujeres es menospreciado, como el que hacen en casa, pero también en los espacios deportivos, lamentó. “Entre los 100 atletas mejor pagados del mundo sólo hay una mujer, que es Serena Williams”.

La manera en la que se calcula la remuneración de una persona deportista de alto rendimiento tiene que ver con qué tan mediática es su participación, explicó, y qué tanto público tendrán los anunciantes. El argumento de que nadie ve el futbol femenil “es una falacia. La audiencia está creciendo, pero el interés no puede ser espontáneo”, mucho menos cuando se ha rodeado de prejuicios, “tiene que ser incentivado” por una mayor y mejor cobertura de los medios de comunicación, apuntó.