Entre las poblaciones LGBTTTI, las mujeres son quienes más padecen la discriminación laboral y sus consecuencias. Ya sea porque se identifiquen como lesbianas o como transexuales, esto les impide conseguir un empleo o ganar sueldos justos.

De acuerdo con el Diagnóstico Nacional sobre Discriminación hacia personas LGBT, el 29% de las mujeres trans afirma haber tenido dificultades para encontrar trabajo. Este es el porcentaje más alto dentro de las diferentes poblaciones de la diversidad sexual.

Salarios precarios, exámenes de VIH, políticas de reclutamiento que les impiden obtener el trabajo, cuestionamientos sobre su identidad y preferencia sexual y acoso, son algunos de los problemas que enfrentan.

El diagnóstico fue elaborado por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) y la Fundación Arcoíris por el respeto a la Diversidad Sexual. De 2015 a 2018 levantaron encuestas en las 32 entidades del país.

La discriminación laboral, tan sólo por formar parte de la diversidad sexual, sigue siendo sistemática, reconoció el comisionado ejecutivo de la CEAV, Jaime Rochín del Rincón.

Por ejemplo, las mujeres lesbianas son quienes con más frecuencia han tenido que ocultar su orientación sexual para obtener o mantener un empleo. Junto con las mujeres trans, son también quienes tienen los salarios más bajos.

El estudio señala que las mujeres trans sufren más acoso y hostigamiento o discriminación en su trabajo. Además, son quienes tienen menos instrucción educativa, lo que les imposibilita aún más conseguir un buen trabajo.

Discriminación para toda la diversidad sexual

Según la investigación, 60% de todas las personas LGBTTTI ha tenido obstáculos para conseguir trabajo debido a su orientación sexual e identidad de género. El 42% opina que esta segregación les impide avanzar en su desarrollo profesional y laboral.

Uno de los resultados de ser discriminados en el trabajo son los salarios precarios. El 32% gana entre 2,000 y 6,000 pesos al mes. De manera más grave, 14% dijo ganar menos de 1,000 quincenales.

La violencia y segregación que enfrentan reduce sus posibilidades de conseguir empleo, además de que se encontraron prácticas de discriminación en los métodos de selección de personal, apunta el informe.

El 4% de los encuestados reportó que los reclutadores les preguntaron sobre su identidad de género y a 6% sobre su orientación sexual. El informe destaca que a 8% le han exigido exámenes médicos para descartar que tengan VIH.