La covid-19 le ha demandado más personal a un sistema de salud que arrastraba un déficit de contrataciones. Para remediarlo, el presidente Andrés Manuel López Obrador se ha comprometido a que, al final de su sexenio, habrá creado 86,000 plazas en este sector. Por el momento, para el 2022 propuso abrir más de 44,000 puestos, incluyendo para labores administrativas, aunque no todos ellos son permanentes.

Para el especialista en políticas públicas de salud Gustavo Leal Fernández, la crisis económica provocada por la pandemia y la corrupción en los sindicatos, que se han apropiado de las plazas, son sólo dos de los obstáculos inmediatos para lograr la meta planteada por el Ejecutivo federal.

De acuerdo con el Analítico de Plazas del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2022 (PPEF), el número de puestos de trabajo en todo el sector salud pasaría de 653,794 a 698,448 para el siguiente año. Esto representa un incremento de 7 por ciento.

El 97% de esas nuevas plazas se concentran en la Secretaría de Salud (SSa), el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

En la Exposición de Motivos del PPEF 2022, el Ejecutivo señala que se crearán casi 8,000 plazas para médicas y médicos residentes, mientras que en 2021 se abrieron 2,441 lugares. Específicamente para este plan la asignación sería de más de 2,000 millones de pesos “distribuidos entre las instituciones que proporcionan servicios de salud”.

Rezagos del pasado vs necesidad del presente

Apenas el viernes 10 de septiembre, López Obrador reavivó su compromiso de basificar a más de 86,000 trabajadores y trabajadoras de la salud. En una gira por Sinaloa, informó que para atender la pandemia que comenzó en 2020 el gobierno federal ha contratado a más de 60,000 profesionales de medicina y enfermería, con una inversión de 35,000 millones de pesos.

Para el próximo año prevé destinar otros 11,632 millones de pesos en la contratación de “personal que contribuya a la atención de la población afectada por el covid-19”, según el PPEF 2022.

En opinión de Gustavo Leal, esas 86,000 bases corresponden a personal contratado por el extinto Seguro Popular bajo un régimen temporal y, en realidad, podrían ser apenas la mitad de los puestos que estaban bajo ese esquema.

“No son bases, lo que en realidad está haciendo el gobierno federal es un proceso de regularización de esos trabajadores”, explica el investigador y académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Los nuevos puestos quedan fuera de los escalafones, no tienen las prestaciones integrales y no se adhieren al sindicato, por lo que parecen más de un régimen de confianza, describe, o unas “cuasi bases”.

El Seguro Popular fue creado en 2004 para atender a una parte de la población que no contaba con seguridad social. En 2019 el gobierno de López Obrador lo sustituyó por el Insabi, el cual debe atender a todas las personas que no están afiliadas al IMSS o al ISSSTE.

El personal con el que operaba el Seguro Popular tenía contratos temporales, por lo que carecía de estabilidad en su trabajo. La política de salud en México, sostiene Gustavo Leal, no cuenta con un capítulo laboral. Así que las trabajadoras y trabajadores han tenido que formar sus propios movimientos o ser presa de lo que los sindicatos les imponen.

Nuevos puestos programados

La SSa y el Insabi son los organismos que más recursos humanos contratarán en 2022, principalmente este último. La secretaría abrirá más de 16,000 plazas y pasará de tener más de 68,430 trabajadoras y trabajadores a más de 84,000. Para 2021 el gobierno federal estableció que el Insabi tendría 605 plazas, pero para 2022 llegará a más de 15,000.

En el ISSSTE recibirán a casi 6,500 profesionales más y la institución llegará a una nómina de 116,530 personas. El IMSS es el gigante de estas cuatro dependencias, con más de 453,000 trabajadoras y trabajadores aumentará a más de 461,000 el próximo año; de las casi 7,500 nuevas plazas 208 son de confianza.

Del resto de las 24 instituciones de salud que integran a este sector a nivel federal, sólo en seis habrá nuevas contrataciones:

  • Hospital Juárez de México, 248 nuevas plazas
  • Hospital Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca, 188 nuevas plazas
  • Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez, 65 nuevas plazas
  • Hospital infantil de México Federico Gómez, 2 nuevas plazas
  • Hospital Regional de Alta Especialidad de la Península de Yucatán, 2 nuevas plazas
  • Instituto Nacional de Salud Pública, 1 nueva plaza

Después de la Secretaría de Educación (SEP) y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la SSa es la dependencia con el tercer mejor presupuesto para 2022; el PPEF le asigna más de 192,000 millones de pesos. El Insabi pasará de un presupuesto de 468 millones de pesos en este año, a casi 6,600 millones de pesos para el siguiente.

El efecto del charrismo sindical

“¡Las plazas para trabajar en el Insabi no están a la venta!”, advierte el instituto desde su página. “Si en tu entidad federativa te solicitan dinero a cambio de una plaza ¡DENUNCIA! se trata de una estafa que incurre en un delito. Comunícate a los servicios de Atención Ciudadana: 800 76 78 527 o escribe un correo electrónico a :atencionciudadanainsabi@insabi.gob.mx”.

En su sitio electrónico, el organismo anuncia también diferentes convocatorias para trabajar ahí. Para el proyecto Farmacia Segura abrió puestos de Subjefatura, así como para despachar y para hacer limpieza.

Para el Hospital General y Centros de Salud en Cananea, Sonora, solicita personal de enfermería, medicina y promoción de la salud. Los contratos son temporales por cuatro meses.

El Insabi está negociando las nuevas contrataciones y las que provienen del Seguro Popular con cada trabajador, informa Gustavo Leal, haciendo a un lado a los sindicatos. Si bien estos organismos gremiales han sacado provecho de las plazas, “confunde corrupción de los sindicatos charros con el derecho del trabajador de salud”.

En febrero de 2020, previo a la crisis por la covid-19 pero con un problema de personal trabajando sin estabilidad laboral, el Gobierno de la Ciudad de México estableció la estrategia Galenos Salud.

Con esta medida comenzó a recontratar a profesionales de medicina y enfermería, pero también a quienes mueven las camillas o aquellas personas que laboran en Trabajo Social, áreas administrativas, de lavandería y cocina.

En una reunión de negociación con estos trabajadores y trabajadoras, Sergio Antonio López Montesinos, director general de Administración de Personal del gobierno capitalino, “de a tiro les dijo que no les iba a dar las plazas porque ellos consideraban que había corrupción sindical”, narra el especialista.

Hay una intención de este gobierno federal de poner orden en el sector salud, específicamente en el respeto y reconocimiento laborales del personal, considera el investigador. Pero lo que está ofreciendo son “cuasi-bases”, insiste, así que tendrá que mejorar la estrategia para hacer un balance más justo para las trabajadoras y los trabajadores de la salud.