Huelgas como la de Matamoros, Tamaulipas, seguirán ocurriendo en el país. El descontento de los trabajadores con sus representantes sindicales y con los empleadores, son algunas de las causas, afirman expertos en la materia, de ahi la importancia de aprender algunas lecciones del conflicto actual en el norte del país. 

Luis Alonso Aguirre Lang, presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index), y Enrique Larios Díaz, presidente del Colegio de Profesores de Derecho del Trabajo de la UNAM, coinciden en algunos de estos temas.

El primero cree que la manipulación de algunos “agitadores” es la principal causa del conflicto laboral. Larios, por su parte, observa que los trabajadores “están despertando” y actúan contra los abusos de su gremio y de los patrones.

Aguirre Lang reconoce que las empresas no pueden trabajar bajo las condiciones que exigen algunos grupos de obreros, por lo que saldrán de Matamoros y del país. El abogado laborista, en tanto, apunta que en México se pagan los salarios más bajos del mundo occidental y eso no puede pasarse por alto.

El origen del problema

A inicios de enero, los trabajadores de 45 maquiladoras exigieron un aumento salarial de 20% y un bono único de 32,000 pesos, también una reducción a la cuota sindical de 4% mensual.

Para el presidente de Index, lo que desató todo fue la publicación tardía del aumento de 100% a los salarios mínimos de la Zona libre de la Frontera Norte, el cual pasó de 88 a 176.72 pesos.

La mala comunicación de los líderes del Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales de la Industria Maquiladora (Sjoiim), fue otro factor, considera Aguirre Lang. “Hubo mano negra y causaron confusión a los trabajadores”, comenta.

Algunos empleados esperaban, quizá, un aumento de 100% a los salarios que ya recibían, y que estaban por encima de los 100 pesos, explica el empresario.

En las negociaciones participaron Juan Villafuerte, líder del Sjoiim, y representantes de la Comisión Negociadora de Index Matamoros. Al no llegar a un acuerdo, el viernes 25 de enero pararon 45 maquiladoras.

Para el 29 de enero, la Junta Local de Conciliación y Arbitraje declaró inexistente la huelga en 13 plantas.

¿Qué se puede aprender del conflicto laboral?

“Este tipo de situaciones se van a generar con mayor frecuencia”, afirma Luis Aguirre Lang. La lucha de poderes entre algunos sindicatos dentro de las maquiladoras será la principal causa y, en medio de su pugna, tomarán “como rehenes” a las empresas, puntualiza.

En un momento de cambios profundos en el país, las viejas estructuras de muchos sindicatos “están crujiendo”, expresa Enrique Larios, presidente del Colegio de Profesores de Derecho del Trabajo de la UNAM.

Juan Villafuerte, líder del Sjoiim, representa esas estructuras que mantienen “prácticamente esclavizados a los obreros y entregados a los patrones”, expresa el especialista.

Las consecuencias serán una mala imagen para el país y la pérdida de inversiones, según Aguirre Lang. La industria maquiladora genera más de 3 millones de empleos directos y más de 270,000 millones de dólares al año en ingresos.

Pero Larios recuerda que, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el salario mínimo de México es de los más baratos en la región.

En el T-MEC se puso de manifiesto que México vende mano de obra barata porque existen dirigentes como Juan Villafuerte, detalla el representante de la UNAM, “que viven como príncipes por las cuotas altísimas de los trabajadores”.

Las huelgas, factor de equilibrio

A las huelgas siempre se las ha satanizado, reprocha Larios. Su razón de ser es generar equilibrio entre los factores de la producción. “Cuando un gobernante dice que en su país no hay huelgas es porque está por encima de los trabajadores y los explota”, agrega.

El convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), recién ratificado por México, indica que el camino de un paro de labores debe ser las negociaciones colectivas. De a poco, los líderes tendrán que entender que si no tienen el aval de sus bases sindicales deberán hacerse a un lado.

Enrique Larios y Luis Aguirre están de acuerdo en que las autoridades estatales no han intervenido de la manera correcta. El presidente de Index considera, además, que el gobierno federal debe poner reglas claras como árbitro de los factores de producción.