En salarios profesionales, las industrias y regiones en el país tienen realidades distintas. Por ejemplo, es probable que en la Ciudad de México y la zona metropolitana se perciba un sueldo 21% superior al promedio nacional, pero en el Bajío esa remuneración podría ser 24% por debajo de la media nacional.

De acuerdo con la Encuesta Anual de Remuneración Total 2021 de Mercer, el Bajío es una de las regiones menos competitivas en términos salariales en comparación con el centro y norte del país.

Por ejemplo, en puestos ejecutivos, el promedio nacional es de 317,697 pesos mensuales. En términos generales, Nuevo León ofrece 6% más y en la Ciudad de México y zona metropolitana la diferencia es de 5% por arriba de la media, pero en la zona del Bajío el salario promedio es 33% inferior y en Jalisco hasta 36% menos.

Estas diferencias abruptas, apuntó Claudia Rodríguez, líder de Productos de Información del área de Career en Mercer México, se debe a las industrias y los puestos que predominan en cada zona del país.

“En Nuevo León y Ciudad de México se caracterizan por tener corporativos y posiciones con responsabilidad regional; es decir, en Latinoamérica. Pero cuando analizamos todo lo que es Bajío, Jalisco y Tamaulipas, vemos que aquí son empresas más con características manufactureras y con puestos con menor responsabilidad contra los que se encuentran en corporativos”, explicó la especialista en conferencia de prensa.

En puestos gerenciales, aunque la fotografía es distinta y hay menos diferencia entre las regiones, se mantiene una distancia entre el norte y centro del país con el resto de las zonas. En promedio, una gerencia en el país tiene una remuneración de 85,456 pesos al mes, tanto en Nuevo León como la Ciudad de México el salario es 2% superior a la media nacional, en Tamaulipas la diferencia es de 8% a la baja y en el Bajío hasta 16 por ciento.

Por otra parte, en puestos profesionales mientras el ingreso promedio en el país es de 41,087 pesos al mes, la Ciudad de México y Nuevo León superan esa referencia por 21 y 12%, respectivamente. Sin embargo, en Tamaulipas las remuneraciones en estos perfiles llegan a ser 17% inferiores que la media y en El Bajío caen 24 por ciento.

“Los puestos profesionales requieren cierto nivel de especialización, esto quiere decir que las zonas como Monterrey o Ciudad de México están requiriendo un mayor nivel de conocimientos técnicos, lo cual hace que paguen mejor en esas posiciones”, apuntó en entrevista Gerardo García Rojas, director de Consultoría en Compensación de Mercer México.

La diferencia entre las regiones no implica necesariamente falta de competitividad en materia salarial porque la competencia no sólo debe ser por zonas, también por industrias, afirmó el especialista.

Por ejemplo, la industria de autopartes está creciendo en el Bajío, pero en Jalisco las empresas tecnológicas son las que tienen mejor dinámica y, por lo tanto, un nivel especialización distinto. “Es importante que como organización se comparen por industria y por zona, eso te puede ayudar a ser competitivo en la misma zona en la que estés”, subrayó García Rojas.

Panorama en las diferentes industrias

Como indicaron los especialistas, el tipo de industria que se concentra en cada región es un factor importante que determina el nivel de sueldos profesionales. Las actividades económicas también tienen brechas, la más grande se observa en el perfil más alto, los puestos ejecutivos.

A nivel nacional, las posiciones ejecutivas ofrecen un salario mensual de 317,697 pesos. La industria de bienes de consumo se ubica ligeramente por arriba con un ingreso de 318,092 pesos al mes, pero el resto de actividades están por debajo de la referencia total. Por ejemplo, los servicios de ciencia de la vida están 22% por debajo de la media y en actividades de transporte la diferencia llega a ser de 33% a la baja.

En niveles gerenciales hay más homogeneidad en las industrias, la mayoría ofrece más que el promedio nacional que se ubica en 85,456 pesos al mes. En ese sentido, los sueldos en bienes de consumo están 7% por arriba del promedio. Sólo la manufactura y transporte tienen ingresos 3 y 8% inferiores a la media, respectivamente.

Para puestos profesionales la referencia es de 41,087 pesos mensuales en promedio. En este renglón la industria de bienes de consumo tiene la peor remuneración y al igual que las posiciones ejecutivas, sólo una actividad, la de ciencias de la vida, paga por arriba del promedio nacional con apenas 1% más.

Cierre presionado del ejercicio

El escenario de un cierre de año con incrementos salariales presionados no cambia, según la encuesta, las empresas habrán otorgado en promedio un ajuste de sueldo de 4.7% durante 2021, pero las propias organizaciones reconocen que el año finalizará con una inflación por arriba del 6%, lo que mermará el poder adquisitivo de los salarios.

“Este año todos los que dieron 4.7% en promedio, están presentando una pérdida de poder adquisitivo. Es decir, creció más el costo de los bienes que lo que creció el salario, por lo tanto, las empresas tienen que replantearse cuál va a ser el pronóstico para el próximo año”, expuso Gerardo García Rojas.

En ese sentido, las organizaciones estiman que en 2022 la inflación general se ubicará en 3.7% y, en consecuencia, el promedio de incrementos salariales en el ejercicio sería de 4.8 por ciento. Esto significa que los ajustes de sueldo se traducirían en aumentos reales hasta el siguiente año.

En materia de salario mínimo, las empresas estiman que el incremento para el 2022 será de 15% que elevaría a 171.45 pesos diarios el salario mínimo; es decir, 5,144 pesos al mes.

De mantenerse esta tendencia, opinó Claudia Rodríguez, el salario mínimo en el 2022, que históricamente ha estado ligado con oficios y actividades operativas, estaría más cerca de los ingresos de perfiles profesionales.

La Encuesta Anual de Remuneración Total midió más de 860 empresas grandes en el país, con más de 1,507 puestos de trabajo. En temas de salario base no se contempló al personal operativo y sindicalizado, de ahí las brechas que puedan apreciarse con las remuneraciones de los perfiles ejecutivos, gerenciales y profesionales.