El lento avance de la campaña de vacunación contra la covid-19 y el resurgimiento de la pandemia en los primeros meses del año han deteriorado la perspectiva para el mercado laboral a nivel global. Para el 2021 se estima la pérdida de 100 millones de empleos y de 1.3 billones de dólares en ingresos laborales, informó la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

De acuerdo con el documento Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Tendencias 2021, el organismo revisó a la baja sus proyecciones para el mundo del trabajo debido al avance de la emergencia sanitaria, con una reducción adicional de 0.5 puntos porcentuales a lo estimado en enero pasado, lo que implica 10 millones de puestos de tiempo completo perdidos más que los 90 millones calculados inicialmente. América Latina y el Caribe será la región más afectada, seguida de Europa y Asia Central.

"Se prevé que la recuperación del empleo a nivel mundial se acelere en la segunda mitad de 2021, siempre y cuando la situación pandémica general no se agrave. Ahora bien, habida cuenta de la desigualdad de acceso a las vacunas y la limitada capacidad de la mayoría de las economías desarrolladas y emergentes para respaldar medidas de estímulo fiscal fuertes, la recuperación será dispareja. Además, es probable que la calidad de los nuevos puestos de trabajo en esos países sea inferior", advierte el organismo.

Y aunque se estima que durante el segundo semestre del año se acelerará la recuperación del empleo, esto no será suficiente para compensar la pérdida del equivalente a 255 millones de trabajos de tiempo completo que se registró el 2020 debido al impacto económico de la pandemia, principalmente en actividades económicas no esenciales.

“El crecimiento previsto del empleo será demasiado débil para ofrecer suficientes oportunidades de empleo a quienes perdieron su trabajo o abandonaron la fuerza de trabajo durante la pandemia y a las cohortes más jóvenes que se incorporan al mercado laboral y que han sufrido importantes interrupciones en sus estudios y formación”, se señala en el reporte.

Esto implica que muchas de las personas trabajadoras que estaban inactivas laboralmente se incorporarán a la fuerza de trabajo, pero no podrán encontran una plaza debido a que la oferta será mucho menor que la demanda.

Ante este contexto, la OIT estima que el déficit en la generación de fuentes de empleo se prolongará hasta el 2022 y que la tasa de desocupación mundial pase de 6.3 de 5.7%, el nivel más alto observado desde el 2013 y todavía por arriba del dato prepandemia. Esto implica que habrá 205 millones de personas desempleadas, 18 millones más de lo reportado en 2019.

De esta manera, "el crecimiento del empleo será insuficiente para compensar las pérdidas sufridas hasta al menos el 2023”.

El colmo de los males

“Para colmo de males, se espera que muchos de los empleos recién creados sean poco productivos y de mala calidad”, expresa la institución en el documento difundido este martes.

Un ejemplo de esta situación es el crecimiento “desproporcionado” que ha tenido el trabajo independiente como alternativa a la crisis económica, ocupaciones caracterizadas por baja productividad e informalidad. De hecho, se estima que la destrucción del empleo en 2020 fue dos veces mayor entre los asalariados que entre quienes laboran por cuenta propia.

Como lo ha señalado en informes anteriores, el organismo destaca el fuerte impacto laboral que ha tenido la pandemia entre las mujeres, con una reducción del empleo de 5% para ellas frente a un 3.9% entre los hombres. Además, el 90% de las mujeres que perdieron su empleo en 2020 no sólo quedaron sin trabajo sino que salieron de la población económicamente activa. El otro grupo más afectado es el de los jóvenes, sector de la población que vio reducido en 8.7% sus niveles de empleo, frente al 3.7% de los adultos.

Otra de las afectaciones se ha registrado entre la población con menos capacitación y competencias laborales. Esto se debe a que "los trabajadadores más calificados suelen trabajar en ocupaciones que se han visto menos afectadas por las pérdidas de empleo y que se han beneficiado de la posibilidad de trabajar desde casa a distancia".

Ante este contexto, la OIT recomienda poner en marcha políticas públicas que sirvan para promover el crecimiento económico de base amplia y crear empleo productivo; apoyar los ingresos de los hogares y la transición en el mercado de trabajo; fortalecer los fundamentos institucionales necesarios para un crecimiento y un desarrollo económicos inclusivos, sostenibles y resilientes, y utilizar el diálogo social para formular estrategias de recuperación centradas en lo humano.

“La recuperación de la covid-19 no es una mera cuestión sanitaria. También habrá que superar el grave daño a las economías y las sociedades. Sin un esfuerzo deliberado para acelerar la creación de empleo decente y ayudar a los miembros más vulnerables de la sociedad, y a la recuperación de los sectores de la economía más afectados, los efectos de la pandemia podrían prolongarse durante años en forma de pérdida de potencial humano y económico, y de mayor pobreza y desigualdad”, expresó Guy Ryder, director general de la OIT.