Para la automatización de procesos de trabajo se necesita talento más especializado. La era digital lleva a las empresas a demandar capital humano con nuevas competencias técnicas como en servicios en la nube, ciencia de datos, ciberseguridad o networking, afirma Judith Vila, directora de Recursos Humanos (RH) de la filial mexicana de International Business Machines (IBM) México, una multinacional estadounidense de tecnologías de información. 

Las nuevas habilidades que las empresas tecnológicas buscan en las personas, en muchas ocasiones aún no son consideradas por las universidades. Esto dificulta el reclutamiento de talento. 

Para disminuir la brecha actual entre las carreras actuales y los perfiles que las compañías desarrolladoras de tecnología requieren, IBM México tiene una fórmula: trabajo conjunto entre universidades y empresas.  

“Es importante que las empresas se alíen con las universidades para crear planes de estudios para asegurar que se está formando el talento con las competencias que la industria actualmente necesita”, dice Vila en entrevista con Factor Capital Humano en las oficinas del corporativo de IBM en Santa Fe, en Ciudad de México. 

Con las nuevas tecnologías se necesitarán nuevas carreras profesionales. El reto para las empresas y las universidades es comenzar a crear los planes de estudio. La ejecutiva considera que en este escenario las compañías tendrán que asesorar a las instituciones académicas en el desarrollo de las carreras del futuro. 

En la era digital sólo un profesionista con nivel licenciatura o mayor grado puede tener un buen empleo. Con la especialización de capital humano, las personas con cerrera técnica tendrán la oportunidad de capacitarse en nuevas áreas y escalar a mejores puestos. 

¿Qué hacer con el talento actual?

El aprendizaje nunca termina. Las personas que hoy tienen un trabajo tendrán que seguir capacitándose para seguir creciendo profesionalmente. 

En el proceso de especialización de los colaboradores, las empresas juegan un papel importante. Primero, las compañías tienen que abrir la comunicación sus empleados para explicarles que dentro y fuera de la empresa las competencias que tienen ya no están siendo útiles y que deben adquirir nuevas, apunta la directora de Recursos Humanos de IBM México. 

El siguiente paso es ayudar al colaborador a desarrollar nuevas competencias, especialmente las que necesita la empresa, para que permanezca y siga creciendo dentro de la compañía. Las empresas que desarrollan tecnología tienen que ser las primeras interesadas en formar talento.

“Quien no tenga claro que en gran medida, la transformación tecnológica va a depender del talento que tiene y el que forma, se va a quedar atrás”. 

Las habilidades blandas siempre serán útiles

Ante la transformación de los puestos por la automatización de los procesos de trabajo, las habilidades blandas serán clave para encontrar un empleo. Competencias como saber negociar, comunicar o relacionarse son ventajas que tienen los seres humanos frente a los robots, comenta Judith Vila. 

Las personas no deben temer a la tecnología porque diario conviven con ella. Un ejemplo es el uso de los teléfonos inteligentes. En IBM México consideran que la tecnología hace más fácil los trabajos operativos y ayuda a las personas para tomar decisiones más informadas.

“Una máquina jamás podrá tomar una buena decisión”. 

A nivel global IBM tiene una plantilla de más de 400,000 colaboradores. “Por políticas de la empresa”, Judith Vila declinó dar el número exacto de colaboradores de la multinacional en México. Sí compartió que el 33 por ciento son mujeres y que por edades, el 58 por ciento son millennials, el 35 por ciento generación X, el 5 por ciento baby boomers y 2 por ciento generación Z. En cuanto a inclusión laboral, 1 de cada 100 empleados de la empresa en México tiene una discapacidad.

La empresa busca personas con pensamiento disruptivo y que sepa adaptarse con facilidad al cambio. Judith Vila señala: “Se necesitan personas innovadoras. Parte del rezago en transformación digital es por el miedo al cambio. Hay que buscar personas estén dispuestas a cambiar formas de trabajo, a retar lo que ya está establecido”. 

Para lograr que el talento innove, las organizaciones tienen que crear una cultura de error y aprendizaje. A los colaboradores hay que permitirles equivocarse, siempre y cuando no cometan el mismo error. “Todos nos equivocamos. Hay que crear un ambiente libre en el que una persona se sienta libre y sepa que no será juzgada o castigada por un error es importante para que haya innovación”.