Las mentiras no son tan difíciles de decir, el problema es cuando llega el momento de comprobarlas. Si eres fan de Friends, recordarás el capítulo en el que Joey se ve obligado a aprender francés luego de mentir sobre su dominio del idioma para no quedarse fuera de un casting. La situación parece única de una serie cómica, pero es mucho más común de lo que parece.

Diversos estudios confirman que un curriculum vitae no siempre es una fuente de información confiable y es que algunos candidatos intentan engañar a los reclutadores colocando una formación que no tienen o competencias que no poseen.

De acuerdo con un análisis de la plataforma Zety, el dominio intermedio de inglés es una de las mentiras más frecuentes en un CV. "Mentir al respecto sólo te llevará hasta el segundo filtro: la entrevista. Estando ahí el reclutador puede verificar fácil tu nivel, ya sea pidiéndote que entablen una conversación ahí mismo o incluso pedirte que respondas un examen escrito", dice Alejandra Bustos, asesora de la firma.

El estudio de la consultora refiere que las mentiras vinculadas al nivel de inglés pueden estar motivadas por causas como la ambigüedad del requisito “dominio de idioma” que da pie a que las personas exageren o den por hecho que tienen un determinado nivel cuando realmente no es así. Otra de las causas son las oportunidades laborales a las que se puede acceder al hablar otro idioma.

Pero el inglés no es el único tema en el que los CV pueden representar un engaño, el análisis de Zety identificó que los candidatos también tienden a mentir sobre sus habilidades, experiencia y formación académica.

Las personas se atribuyen competencias que no poseen, en su mayoría habilidades blandas porque son más difíciles de detectar. "Poseen un grado de subjetividad", explica Alejandra Bustos. Pero este tipo de inconsistencias no siempre se presentan por una mala intención, en ocasiones los candidatos se convencen a sí mismo que tiene una competencia que realmente no ha desarrollado, resalta la especialista.

La consultora asegura que la falta de preparación o experiencia, la poca oferta de empleo en el país o la intención de proyectar una imagen falsa, son las tres principales razones por las que los candidatos mienten.

Experiencia y formación

Retornando a la ficción, si has visto la película Atrápame si puedes recordarás que Frank Abagnale, interpretado por Leonardo DiCaprio, vive mintiendo sobre su formación profesional, convirtiéndose en piloto aviador y médico sin haber estudiado para ello. La formación académica es otra de las mentiras más recurrentes en los CV.

Sobre este tópico, la información falsa que más suelen las personas colocar en su currículum son:

  • Un grado de estudio, pero sin un documento que acredite la conclusión de estos, a veces por problemas administrativos o personales
  • Contar con estudios, pero no aclarar que son truncos
  • Haber estudiado en una institución a la que no asistieron
  • Tener títulos, pero falsos

Según el Contracting Risk Index de MultiLatin, 25 de cada 100 candidatos a un empleo miente sobre su formación académica, una proporción que se ha incrementado en los últimos años.

La experiencia laboral no se queda atrás, el análisis de Zety detectó que los buscadores de empleo también llegan a colocar información falsa en su historial profesional. Estos son los puntos más frecuentes:

  • Omitir periodos de inactividad
  • Exagerar sobre responsabilidades de un trabajo anterior
  • Incrementar el tiempo que estuvo en un empleo
  • Inventar puestos que nunca tuvieron, incluyendo en el extranjero

En nuestro país, de acuerdo con el reporte de MultiLatin, 38 de cada 100 candidatos a un empleo los que mienten en su currículum sobre su experiencia laboral, esta proporción se ha duplicado en los últimos tres años.

El costo de las mentiras

MultiLatin, la firma de investigación de antecedentes de candidatos, advierte que las contrataciones de personas que mienten en su proceso de selección afecta a las empresas no sólo es su reputación, también en pérdidas económicas.

Por ejemplo, en el sector servicios, el riesgo de contratación puede representar hasta 116 millones de pesos en pérdidas por personas que mienten en su formación académica.

"Un reclutador puede verificar esta información con tan solo una llamada al centro de estudios o pedirte directamente los diplomas o certificaciones que lo acrediten. En empleos, como chef o estilista, es probable que incluso tengan una prueba práctica programada para la primera entrevista", comenta Alejandra Bustos.

En ese sentido, la especialista considera que las mentiras son innecesarias y afectan también a las personas en su futuro profesional.