¿Qué hacen las empresas, sino atraer, retener y desarrollar talento?, pregunta Salvador Alva Gómez, presidente del Tecnológico de Monterrey. Lo interesante es que muchos países están haciendo exactamente lo mismo, señala desde un extenso escenario.

Alva Gómez habla con la experiencia que le dejó haber dirigido compañías como Pepsico Latinomérica. Ahora, al frente del Tec desde 2011, expone sus ideas –que también plasmó en el libro Un México posible—, en el Auditorio Luis Elizondo de esa casa de estudios, en la norteña ciudad de Monterrey.

Como parte de las celebraciones por el 75 aniversario de esa institución, el pasado viernes 14 inauguró el foro “México el país del sí”. Alva Gómez propone cuatro puntos que harían la diferencia en el entorno nacional y en un ambiente empresarial: talento, espíritu emprendedor, seguridad y un ecosistema que permite la generación de organizaciones.

¿El inspirador o el enfocado?

La revista Líderes Mexicanos incluyó a Salvador Alva como uno de los 300 personajes más influyentes de este país. Y en 2005 la publicación estadounidense Fortune lo reconoció como uno de los líderes de minoría con más autoridad en Estados Unidos. Digamos que en temas de liderazgo, el presidente del Tecnológico de Monterrey tiene tela de dónde cortar. El ingeniero químico por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) identifica a dos tipos de líder: el que se enfoca en las tareas y el inspirador.

Alva Gómez prefiere los segundos. Mientras el enfocado está muy preocupado por solucionar problemas, y a veces parece un tanto anclado en el pasado, el inspirador rompe paradigmas, crea disrupciones e infunde nuevas ideas a los que le rodean.

Tanto en un país como en una empresa hay que decidirse por un tipo de liderazgo, afirma. También habrá que fijarse metas, “tener rumbo” aunque eso sea solo el 10 por ciento de todo lo que se necesita para echar adelante una nación o una compañía.

“Si dices que vas a hacer algo, que ese algo sea creíble”. Porque la confianza de ciudadanos o clientes es una de las partes más valiosas para cada caso, explica. Proveerles de un entorno seguro es otro factor importante.

Pero lo primordial, el precepto primerísimo, enfatiza Salvador Alva, es el talento. Lo repite tres veces y luego añade: “es la regla que funciona en el mundo”. En la juventud hay un gran potencial, hay ahí una fortaleza que, “si los preparamos, lograremos algo muy bueno”.

El Tec en Shanghái

El país, sostiene, “es la suma de empresas que generan valor económico y social”. Muchas naciones, como China, están atrayendo, reteniendo y desarrollando talento, tal cual hacen las compañías, cuenta.

El detalle es que para atraerlo se necesita tener universidades o centros de investigación de primer mundo, afirma. Tan solo Shanghái, la ciudad más poblada de China, “tiene casi 45 universidades extranjeras y quiere llegar a 100”.

El Tec, revela, ha sido invitado por el gobierno de esa localidad a instalar un centro de investigación. “Nos están pagando prácticamente todo”, con tal de que sus habitantes tengan una oferta más amplia de educación.

En cambio, México no tiene ninguna institución de esa clase, apunta. No es necesario precisamente que el gobierno las construya, “sino que las atraiga” de otros países. “Lo hicimos en el sector automotriz y manufacturero, se puede hacer aquí”.

Simplificar trámites

Sin embargo, si ese talento no encuentra las facilidades para emprender, las posibilidades de éxito de esa sociedad terminarán esfumándose, apunta. “Tenemos que concentrarnos en construir ciudades seguras y con oportunidades”.

La manera de retener el talento en un país es proveerles a los empresarios de localidades donde se puedan sentir protegido, “que sean innovadoras, seguras y divertidas”.

Pero, incluso teniendo ese tipo de espacios, si el ecosistema sigue teniendo procedimientos extremadamente lentos para abrir empresas, el crecimiento seguirá sin detonar. Para fomentar la creación de empresas, es fundamental simplificar los miles de trámites.