En junio, 176,603 personas se sumaron a la población ocupada, mostrando una mejoría en comparación con mayo. El sector agropecuario salvó la recuperación de empleo en el mes pasado, compensando fuertes caídas en el renglón de construcción y servicios profesionales. Pero el saldo positivo también respondió a una mejor dinámica en la formalidad y en la fuerza laboral masculina.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadísticia y Geografía (Inegi), en el sexto mes del año las actividades agropecuarias reportaron un aumento de 647,795 plazas. En contraste, el sector industrial perdió 422,025 puestos de trabajo, con una caída concentrada en el renglón de construcción, en tanto, las actividades terciarias registraron una disminución de 70,791 empleos, con un mayor impacto en los servicios profesionales.

A la par de la recuperación en el empleo, la población desocupada tuvo un ligero aumento, sumándose 25,175 personas a esta condición, lo que mantuvo la tasa de desocupación en 4%, el mismo nivel que el reportado en mayo.

“Si bien en primera instancia esto podría parecer negativo, en nuestra opinión refleja en parte una mayor voluntad de las personas por regresar a la fuerza laboral, con la mayoría logrando hacerlo con un trabajo”, apuntó Juan Carlos Alderete, director de Análisis Económico de Banorte.

Sin embargo, al considerar a los desocupados y a las personas inactivas disponibles para trabajar, la tasa de desempleo extendida registró un incremento más marcado, al pasar de 15.6 a 16% entre mayo y junio.

“Es importante recordar que, en abril del 2020 al comenzar la crisis, una gran parte de la población que perdió su empleo no pasó a formar parte de la población desocupada, sino de la disponible dado que no buscaban empleo”, subrayó Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.

En el sexto mes del año, el número de personas desalentadas de buscar empleo y sin la intención de trabajar, agrupadas en la población no económicamente activa (PNEA), incrementó en 501,653 personas, un aumento 2.4 veces mayor al que tuvo la fuerza laboral.

Los empleos recuperados en junio se crearon casi en su totalidad en la formalidad, sólo 7,210 personas que se sumaron a la población ocupada lo hicieron en las filas de la informalidad. Como resultado de esto, la tasa de informalidad disminuyó un punto base para ubicarse en 55.4 por ciento.

“Esto representa tres meses consecutivos de bajas, contrastando con nuestra visión de que una mayor reapertura ayudaría más a este último sector”, expuso Juan Carlos Alderete.

Con los resultados de junio, el mercado laboral tiene una recuperación del 95% de los empleos perdidos en abril de 2020, el mes con mayores restricciones para la economía. En ese sentido, faltan por retornar a una ocupación 670,000 personas de los 12.5 millones que salieron del mercado laboral el año pasado debido a la suspensión de las actividades económicas no esenciales.

“La publicación de las cifras de empleo de junio coincide con las señales dadas por otros indicadores y sugiere que el ritmo de mejora de la actividad económica se ha desacelerado en los últimos dos meses”, señaló Marcos Daniel Arias Novelo, analista económico de Monex.

Se invierte el comportamiento

En mayo, la fuerza laboral femenina rescató la recuperación del empleo. Esta vez los papeles se invirtieron, la población ocupada de mujeres perdió 386,755 puestos de trabajo; por el contrario, en la fuerza laboral masculina se registró un aumento de 563,258 plazas.

Este cambio de tendencia implica un retroceso en la recuperación del empleo femenino, que había comenzado a mostrar una mejor dinámica en 2021, siendo el responsable del 63% de los 2 millones de empleos recuperados hasta mayo.

La baja drástica en la población femenina puede estar vinculada a la caída de sectores como el de servicios, donde las trabajadoras tienen mayor presencia. Además de la pérdida de mujeres en la ocupación, de las 319,026 personas que se incorporaron a la PNEA en la condición de disponibles para trabajar, el 75% fueron mujeres.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la fuerza laboral masculina ya recuperó el 100% de los empleos perdidos a causa de la pandemia; en cambio, el empleo femenino se mantiene con un rezago de 6.5% de puestos de trabajo.

“Es cierto que ya se recuperaron la mayoría de los empleos perdidos durante el confinamiento, pero su calidad no es tan buena. Casi una tercera parte de las mujeres están autoempleadas en la informalidad”, destacó en redes sociales Fátima Masse, directora de Sociedad Incluyente del IMCO.