En América Latina, el 50% de las personas trabajadoras del hogar perdió su empleo a consecuencia del impacto económico de la pandemia de covid-19, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). A nivel mundial, el 81% labora en la informalidad; en México, cerca del 99%, por lo que difícilmente las afectadas recibieron una liquidación o tuvieron acceso a un seguro de desempleo.

La OIT publicó este martes el reporte Hacer del trabajo doméstico un trabajo decente: Avances y perspectivas una década después de la adopción del Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, 2011. De esa manera recuerda la creación del “emblemático” Convenio 189 sobre los derechos de este sector y destaca que, 10 años después, “siguen luchando por la igualdad” y el empleo digno.

Según el informe, “en comparación con otros empleados, más trabajadores del hogar han perdido sus empleos o están viendo una reducción dramática de las horas de trabajo y, en consecuencia, salarios más bajos”.

Aunque, según el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (Sinactraho), en el confinamiento muchas empleadas de planta laboraron más tiempo o hicieron más tareas de las que habían acordado antes de la pandemia. Pero el incremento de trabajo no significó el pago de horas extras o de un aumento en su salario.

La pérdida de empleos en este sector es “sistemáticamente mayor” a la de otros trabajos, destaca el informe de la OIT. A mediados de 2020, el desempleo para estas trabajadoras en diferentes países de las Américas alcanzó tasas de entre 25 y el 50 por ciento. “En el mismo periodo, la pérdida de empleo entre otros asalariados fue inferior al 15%”.

Perú es el país en el que quizá haya más afectaciones, pues el número de trabajadoras del hogar con un empleo disminuyó 70 por ciento. En México, la tasa de desempleo entre las trabajadoras del hogar llegó a poco más 30% en junio de 2020. Ese ha sido el mes, en más de 15 años, en el que más mujeres dejaron de obtener ingresos por el trabajo que realizaban en los hogares.

A inicios del año pasado había más de 2.4 millones de personas laborando en el aseo de casas o cuidado de personas e incluso mascotas, o todas esas tareas juntas. Pero para el segundo semestre, sólo 1.6 millones conservaron su trabajo.

Luego de ese descenso, las cifras han ido incrementándose poco a poco. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), para abril del 2021 ya había más de 2.3 millones personas en este renglón de la ocupación. Sin embargo, más de 105,000 trabajadoras siguen sin generar un ingreso por esta actividad.

El camino en México

En todo el mundo, hay 75.6 millones de personas empleadas del hogar, lo que representa el 4.5% del todas las personas asalariadas a nivel global, pero el 8.8% de las mujeres que reciben un salario. La mayoría labora en Asia y el Pacífico (50% del total) y en las Américas (23%).

En América Latina y el Caribe el 11% de las mujeres se dedica a este trabajo. En México, 9 de cada 10 personas que labora en una actividad considerada doméstica son mujeres. Los hombres suelen emplearse como jardineros o choferes.

Diez años después de la adopción del Convenio 189 y de una pandemia, “es el momento de evaluar hasta qué punto el trabajo decente se ha convertido en una realidad” para esta población, apunta la OIT.

México ratificó el Convenio 189 en el 2019. Desde su creación en 2011, trabajadoras del hogar organizadas habían presionado a los gobiernos de Felipe Calderón y luego de Enrique Peña Nieto para que enviara el documento al Senado y ahí el pleno lo avalara, como dicta el proceso para los acuerdos internacionales.

Finalmente, organizaciones como el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH), fundado por Marcelina Baustista, y el Sinactraho, lograron el apoyo de diputadas y senadoras feministas o aliadas de su causa. Al mismo tiempo, consiguieron que su lucha fuera escuchada en el Palacio Nacional y, en 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador envió el Convenio al Senado, donde fue ratificado por unanimidad.

Derechos ganados

Desde 2010 “se ha producido una disminución de 16.3 puntos porcentuales en el número trabajadores domésticos que están totalmente excluidos del ámbito de aplicación de la legislación del trabajo”.

En México, fue hasta 2019, poco antes de la ratificación del convenio, que el Congreso de la Unión reformó la Ley Federal del Trabajo (LFT) e introdujo el capítulo XII dedicado a este sector. Hasta entonces el Poder Legislativo eliminó, por ejemplo, la posibilidad legal de que estas empleadas laboraran hasta 12 horas seguidas. Se reconocieron sus derechos al descanso semanal, vacaciones y aguinaldo.

Sin embargo, en el resto del mundo todavía el 65.2% sigue laborando más de 48 horas a la semana, que es el límite establecido para cualquier otra persona trabajadora a nivel global. El 51% no tiene derecho a un descanso semanal y el 57%, tampoco a vacaciones.

El avance en el derecho a un salario mínimo igual al de las demás personas ha sido de apenas 3% a nivel mundial. “Cuando adoptan leyes sobre salarios, la mayoría de los países examinados, el 65%, establece un salario mínimo legal para los trabajadores domésticos que es, como mínimo, equivalente al de los otros trabajadores”, destaca la OIT.

Cerca de la mitad de las trabajadoras del hogar en todo el mundo están cubiertas legalmente por al menos una rama de la seguridad social. La más común es la de las pensiones, proporcionada por el 50% de los países examinados. La menos común es la prestación de desempleo, que se ofrece en el 25% de los países.

“Existe una fuerte tendencia a proporcionar derechos de licencia de maternidad (741%) y prestaciones monetarias por maternidad (68.5% por ciento) que son iguales o más favorables que las que proporcionan a otras trabajadoras", se puntualiza en el reporte.

En México el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) está operando la segunda fase de un programa piloto rumbo a la afiliación obligatoria de las trabajadoras del hogar. Quienes estén inscritas pueden comenzar o retomar su ahorro para el retiro, gozar de licencias de maternidad o por alguna otra incapacidad. Sin embargo, hasta ahora sólo alrededor de 1% ha sido registrada ante el IMSS.