El mercado laboral en México se debilitó por segundo mes consecutivo. La población ocupada se redujo en 544,350 personas en septiembre y el desempleo extendido aumentó hasta su nivel más alto desde febrero de este año, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Con esta nueva caída, la recuperación del mercado de trabajo se encuentra 638,961 puestos por debajo del nivel previo a la emergencia sanitaria por la covid-19, lo que implica un retroceso después de que en julio se logró retornar a las dimensiones de ocupación observadas antes del primer impacto de la pandemia.

La ocupación no fue la única afectada en el noveno mes del año, la población desocupada perdió 109,604 personas y, como resultado de esto, la tasa de desocupación disminuyó 0.14 puntos porcentuales, para ubicarse en 4.4 por ciento. No obstante, “esta disminución en la tasa de desempleo no es indicativo de una mejora en la situación laboral del país”, afirmó Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.

La caída en ambos indicadores sugiere que los mexicanos perciben un entorno más adverso para buscar empleo, ya que las pérdidas en desocupación contrastan con las ganancias en la inactividad. Al interior de la población no económicamente activa (PNEA), el grupo de “disponibles”, que engloba a quienes no buscan trabajo, pero aceptarían uno si se lo ofrecieran, creció en 854,434 personas.

“Siendo un tanto preocupante, el alza se concentró en aquellos que ‘no buscan empleo porque consideran que no tienen posibilidades de encontrarlo’, lo cual refleja un entorno más adverso para la actividad”, apuntó Juan Carlos Alderete, director de Análisis Económico de Banorte.

Como resultado de esto, la tasa de desempleo extendido, la cual concentra a los desocupados y a los inactivos disponibles, pasó de 15.2 a 16.3% —el tercer nivel más alto en lo que va del año—para abarcar a 10.7 millones de personas.

Alejandro Saldaña, economista en Jefe del Banco Ve por Más, coincidió en que el descenso en la desocupación es consecuencia de una menor participación económica, que pudo estar afectada por el temor al contagio a pesar de que la tercera ola de covid-19 comenzó a diluirse en septiembre.

Por su parte, Gabriela Siller destacó que la contracción de los indicadores de empleo y desempleo en septiembre es similar a la tendencia observada al inicio de la pandemia, donde no sólo se perdían puestos de trabajo, sino que el entorno adverso generó mayor inactividad para buscar oportunidades laborales.

“La afectación se da de forma similar a la de abril 2020 cuando comenzó la crisis, pues a la vez que se pierden empleos, no se incrementa el número de desempleados, dado que estas personas no están buscando trabajo por considerar que no tienen posibilidades de conseguir uno en este momento”, puntualizó.

El 74% de la caída en la ocupación se concentró en la informalidad, en buena medida esto se explica por las actividades que reportaron pérdidas en sus niveles de empleo. En ese sentido, la tasa de informalidad retrocedió dos puntos base para situarse en 56.2 por ciento.

A pesar de esta reducción, la tasa de informalidad se encuentra 0.5 puntos porcentuales por arriba de su nivel previo a la emergencia sanitaria y ha mostrado mayor resistencia a la baja.

La formalidad, por su parte, representó el 25% de la contracción en los puestos de trabajo, con una pérdida de 139,046 empleos, lo que contrasta con el dato de 174,000 nuevas plazas creadas durante septiembre que reportó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

“Consideramos que este reporte fue negativo, con señales de que un entorno más complicado en los meses previos continuó impactando las condiciones laborales en septiembre”, expuso Juan Carlos Alderete.

Entre la precariedad y la necesidad

La reducción del nivel de empleo incidió en una disminución de la tasa de subocupación, que abarca a las personas que trabajan jornadas reducidas y necesitan trabajar más horas, la cual bajó de 13 a 12.2% en su comparativo mensual. A pesar de esta reducción, este indicador de precariedad laboral se mantiene 3.08 puntos porcentuales por arriba de su nivel previo a la pandemia.

En tanto, la brecha laboral que reporta la necesidad más amplia de empleo en el país, y que considera a los desocupados, a los inactivos disponibles y a los subocupados, se ubicó en 26.6% de la fuerza laboral potencial, lo que implica un aumento de tres puntos base con respecto al mes previo y un estancamiento del indicador en los últimos siete meses.

“Este nivel es ampliamente superior al de 18.9% que se promedió en 2019 y se ha enfrentado a la resistencia de una alta tasa de desempleo encubierto, lo que implica que no toda la gente que abandonó el mercado laboral en el contexto de la epidemia ha regresado a la búsqueda de empleo”, resaltó Marcos Daniel Arias Novelo, analista económico de Monex.

Los especialistas proyectan mejores resultados para la ocupación a medida que se reduzca considerablemente el nivel de contagios y que los semáforos epidemiológicos permitan la reapertura de más actividades, así como ante una mayor movilidad de las personas y la temporada de ventas de noviembre y diciembre. Aunque todavía existen algunos riesgos que podrían afectar la recuperación de la ocupación en los próximos meses.

“La reducción de contagios impulsará el empleo en el corto plazo, pero puede estar limitado por un bajo nivel de inversión”, advirtió Alejandro Saldaña.

Por su parte, Juan Carlos Alderete señaló que aunque se esperan cifras positivas en los siguientes reportes, hay que poner atención al impacto del retorno a clases progresivo, lo que puede representar un freno para algunos padres y madres para buscar empleo nuevamente.