El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2022 debe incluir recursos para recomponer la situación laboral afectada por la pandemia, recomienda el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). El dinero podría orientarse, por ejemplo, a crear puestos temporales, seguros de desempleo y fomentar el ingreso de las mujeres al mercado de trabajo con acceso a seguridad social.

La discusión del PEF para el siguiente año comenzará en los próximos días en la Cámara de Diputados. Será el segundo presupuesto que se planee con la fuerte presencia de la covid-19 que ha cobrado cientos de miles de vidas en el país, ha afectado la salud de millones y, en el momento más difícil de 2020, dejó sin empleo a más de 12 millones de personas en el país.

El Coneval publicó este jueves el documento Consideraciones para el proceso presupuestario 2022, en el que presenta los resultados de un análisis a 122 programas y acciones federales incluidos en el PEF 2021. De ellos, 45 contribuyen “de forma relevante” a reducir la pobreza y otros 94, al acceso efectivo de los derechos sociales.

Especialistas de ese organismo identificaron 38 programas para el acceso efectivo al derecho al trabajo, de los cuales 10 fueron catalogados como fuertemente relevantes y 28 como ligeramente relevantes. “Esto quiere decir que de los 122 programas sociales que operan en 2021, poco más de 31% contribuye al acceso efectivo de este derecho”, detallaron.

Sin embargo, “aún se observa que la discriminación y los prejuicios limitan a las personas para encontrar un trabajo digno”. Así que la primera recomendación que hace el organismo es “cerrar las brechas en el acceso a empleos de calidad en los grupos históricamente discriminados”, como las mujeres, personas indígenas o afrodescendientes, con discapacidad o pertenecientes a las disidencias sexuales.

Una acción federal que el Coneval hace hincapié que debe continuar es la política de aumento al salario mínimo. En términos relativos, señala, entre 2005 y 2020 “se observa una caída del poder adquisitivo de los ingresos laborales”, por lo tanto, este tope de remuneraciones mínimas debe elevarse para 2022, apunta.

Los bien calificados y los no tanto

Los programas que fueron considerados por el Coneval como fuertemente relevantes para acceder al empleo son:

  • Jóvenes Construyendo el Futuro
  • Sembrando Vida
  • Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras
  • Servicios de Guardería del IMSS
  • Servicios de Estancias de Bienestar y Desarrollo Infantil del ISSSTE
  • Programa de Atención a Personas con Discapacidad
  • Programa de Microcréditos para el Bienestar
  • Programa para el Bienestar Integral de los Pueblos Indígenas
  • Programas del Fondo Nacional de Fomento a las Artesanías (Fonart)
  • Educación Inicial y Básica Comunitaria

Para que sean catalogados de esa manera, los programas deben proporcionar bienes o servicios que influyan en el ingreso laboral. También deben favorecer el acceso al mercado laboral, prevenir riesgos en el trabajo y brindar capacitación. Además, tienen que estar dirigidos a personas de bajos ingresos, con percepciones menores a la línea de pobreza por ingresos o a la población indígena.

En tanto, el Programa de Apoyo al Empleo (PAE), administrado por la Secretaría del Trabajo y previsión Social (STPS), fue calificado como “ligeramente relevante” para que las personas ejerzan su derecho al trabajo.

Otras dos estrategias de dicha dependencia que entraron en esta clasificación baja son:

  • Ejecución de los Programas y Acciones de la Política Laboral
  • Capacitación para Incrementar la Productividad

El programa de Normalización y Certificación en Competencias Laborales, de la Secretaría de Educación Púbica (SEP), tampoco está incidiendo de manera importante en el acceso al trabajo. Ni el programa de Formación y Capacitación de Recursos Humanos para la Salud, de la Secretaría de Salud (SSa), señala el organismo.

Mujeres, seguro de desempleo y reducción de horas

“Durante la pandemia, se ha visto un incremento en la carga de trabajo y duración de la jornada laboral”, señala el documento. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha advertido que el riesgo de padecer el síndrome de agotamiento laboral (burnout) ha aumentado en esta crisis por el nuevo coronavirus.

Por ello, el Coneval hace una recomendación: crear, desde el PEF 2022, una estrategia para disminuir esta tendencia de más horas de labor. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es el país en el que más horas se trabaja, pero es de los que tiene los salarios más bajos.

El organismo mexicano también apunta que la falta de seguros de desempleo o de separación individual “vulnerará a la población ocupada que perdió su empleo derivado de la emergencia sanitaria actual”. Aunque, de hecho, ya sucedió, “por lo que se sugiere el fomento de estos mecanismos”.

Y precisamente por la pérdida de empleos, debido al confinamiento, “se recomienda crear estrategias para generar empleos temporales, evitar la pérdida de ingresos e incentivar la reinserción laboral”.

Pero si para una población ha sido difícil reintegrarse a un trabajo remunerado es a las mujeres y, sobre todo, a las madres trabajadoras. En la pandemia ha habido “una disminución en el total de mujeres ocupadas en 6.8%, en comparación con 1.6% en el caso de los hombres”. Las más afectadas han sido quienes laboraban en la informalidad, “con una disminución de 1.3 millones de puestos en este periodo”.

A las 40 horas semanales de tareas del hogar y de cuidado que las mujeres y niñas ya hacían, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) —es decir, una jornada completa casi a diario— se les sumó más tiempo y más actividades por el cierre de escuelas y el home office.

Entonces, para permitir que vuelvan a obtener ingresos laborales, es necesario crear programas y estrategias que verdaderamente les garanticen, por un lado, el acceso a recursos productivos y, al mismo tiempo, a oportunidades de empleo, señala el Coneval.

El organismo recomienda también implementar acciones y programas para que más mujeres cuenten con seguridad social, pues esto también está completamente ligado a que puedan tener un empleo. Teniendo esta cobertura es más probable que puedan reducir la carga de trabajo de cuidados no remunerados, lo cual aumenta sus posibilidades de acceder a un ingreso “y reducir la probabilidad de caer en situación de pobreza”.