Beneficiarios como Alejandra y Enrique se sienten ilusionados con la capacitación laboral que reciben por medio del programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Pero muchos aspirantes comienzan a desesperarse por no encontrar un centro de trabajo.

El pasado 9 de enero dio arranque este proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador. Con él, busca integrar a 2.3 millones de personas de entre 18 y 29 años en actividades de capacitación en el trabajo.

Hasta ahora, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), encargada de gestionar el programa, tiene registradas a más de 60,000 empresas con más de 300,000 vacantes para igual número de aprendices.

Sin embargo, más de 1.2 millones de jóvenes se han inscrito en busca de un lugar y una beca; 60% de ellos son mujeres. El déficit, con las cifras disponibles al momento, es de 800,000 lugares.

La bibliotecaria

Alejandra inició su prerregistro en octubre del año pasado, apenas se enteró del programa. La joven de 23 años estudió la Licenciatura en Estudios Latinoamericanos.

A diferencia de muchos de los aspirantes, ella tenía un empleo, al que renunció para buscar algo mejor. Daba clases en una preparatoria, en la que sus condiciones de trabajo eran malas.

La primera vacante que le interesó fue una para capacitarse como correctora de estilo en una revista sobre salud en el trabajo. Acudió a la entrevista, pero no le gustó el tema de la publicación, así que rechazó la oferta.

Al final encontró un lugar como bibliotecaria. De 9 a 3 de la tarde acude a la biblioteca de una institución de educación en el deporte, donde se encarga de organizar el acervo.

“Me gusta mucho lo que hago”, dice. En un año, espera tener la experiencia suficiente para trabajar en una biblioteca, en esa o en otra más.

Las principales quejas del programa

No todos han corrido con la misma suerte. En las redes sociales del programa y en grupos de Facebook y WhatsApp, varios jóvenes han denunciado que en algunas empresas les han pedido dinero para aceptarlos.

La queja de la gran mayoría son las fallas de la plataforma, la saturación de la única línea de comunicación, la falta de vacantes o que las disponibles no les aportará la experiencia que requieren para hallar un buen empleo más adelante.

Muchos jóvenes han pedido que se abran módulos de atención en las diferentes partes del país para aclarar sus dudas o denunciar directamente los abusos de los que pudieran ser víctimas.

Ante la falta de información directa, quienes ya han pasado por ese proceso instruyen a sus compañeros. O simplemente algunos más informados comunican lo que han leído en la página oficial de Jóvenes Construyendo el Futuro.

La tercera es la vencida

Enrique tuvo que pasar por tres opciones antes de poder encontrar un lugar. La primera empresa “resultó ser un fraude”, pues la dirección de la compañía, registrada en la plataforma de Jóvenes Construyendo el Futuro, era de un terreno baldío.

Luego acudió a Petroleum Multiple Services, donde había al menos unos 40 jóvenes solicitando una de las cuatro vacantes, dos de ellas para ventas.

Él y todos los aspirantes entraron a una especie de reclutamiento en la que los seleccionaban según su experiencia laboral.

Al acercarse a uno de los reclutadores le comentó su interés en una de las dos plazas para el área de proyectos de ingeniería, lo que él estudió. Enseguida el sujeto le respondió seco: “No, eso ya está ocupado”.

“Nada más me hicieron pasar corajes”, dice Enrique, “muchas empresas lo están agarrando como bolsa de trabajo, descartan a medio mundo. Me quedé sacado de onda por cómo te desechan”.

Mes y medio después de que activó su perfil para elegir una capacitación, y después de dos intentos fallidos, encontró un lugar. “El trato fue muy amable con el ingeniero que va a ser mi tutor”, cuenta contento.

A partir del lunes 18, recibirá capacitación en el programa Neodata, para costos y presupuestos. También aprenderá a utilizar uno más para crear una ruta que determine el inicio y el final de una obra de ingeniería civil.