La construcción de una cultura fuerte es la tarea de todo líder desde que nace la organización, es la receta secreta de la firma, difícil de copiar. Es el condimento que se “desayuna” a la estrategia para competir y ganar en el mercado.

La pregunta hoy es: si ya nos ocupamos de la cultura organizacional en los tiempos prepandemia, ¿cómo hacemos ahora para mantenerla, construirla o mejorarla en tiempos donde muchos colaboradores están en sus casas, trabajando desde hace meses, sin estar juntos, sin los eventos típicos y rituales que los definían, que los diferenciaban y que los comprometían?

Estas preguntas se las están haciendo todos los líderes que, preocupados por perder su identidad corporativa, buscan nuevos medios para diferenciarse ante una experiencia del colaborador lejana y “plana”, que arranca en sus propios hogares.

A continuación, analizaremos algunos elementos e ideas que deberíamos contemplar para mantener la cultura de la organización, aun laborando remotamente.

1. Conecta con el propósito

Este tiempo es una excelente oportunidad para colocar al propósito al frente, así como en el centro de la corporación y conectar el por qué y para qué en momentos donde la gente más lo necesita. Es un anclaje emocional que nos alinea como organización y nos compromete como personas.

Aprovechemos la disponibilidad de los individuos para revisar cómo el propósito de la firma genera valor y cómo reconecta esto en la estructura, el área, el producto, con el cliente y con el trabajo de cada colaborador. Es un factor clave para retener a las nuevas generaciones. De no hacerlo y sin una conexión relevante, cuando haya oportunidad, nuestro mejor talento se irá a otra compañía donde ésta sea más evidente.

2. Genera conexiones nuevas y fuertes

¿Recuerdas aquello único y diferente de tu empresa antes de la pandemia? ¿Las cosas por las que todos se ponían la camiseta? La cultura organizacional son aquellos valores, prioridades e intereses que generan pertenencia y una conexión única en los colaboradores. Es importante asegurar estos puntos únicos de conexión que serán compartidos por los nuevos y diferentes grupos de empleados con los que regresaremos en la pospandemia.

3. Comunica diferente... y escucha

La comunicación es la sangre de la organización. Los mensajes llevan emociones, ideas y sueños a todos. Cada vez más, la comunicación segmentada, honesta, directa, relevante e incluyente es fundamental para mantener unido a todo el sistema organizacional.

Analizar qué y cómo estás comunicando hacia arriba, hacia los lados y hacia abajo, hacia dentro y afuera es fundamental para que los mensajes clave lleguen e impacten positivamente a todos los grupos de interés. Ante todo: escucha más y mejor. Creemos que bombardear a los colaboradores es comunicar, cuando la base es la escucha. Establece a todos niveles canales de escucha activa para saber qué están pensando, sintiendo y viviendo.

Encuestas, pulsos, plataformas de colaboración, juntas de escucha activa y rituales de check-in emocional son claves para entender qué está pasando en estos momentos en la empresa. El reentrenamiento de los líderes para desarrollar estilos de comunicación más humildes, más cercanos y presentes es clave para contrarrestar estos momentos de soledad y aislamiento de las personas en estos momentos de pandemia.

4. Mantén los rituales clave de la organización

¿Recuerdas aquellos concursos de ventas, las juntas donde planeábamos y nos divertíamos en actividades de integración y nos conocíamos mejor como equipo, las comidas de trabajo, las juntas de inducción y los globos y regalos en los cumpleaños? ¿Cuántas de estas cosas podemos seguir haciendo y llevando a cabo en ambientes remotos y desde la casa del colaborador? En realidad, la mayoría. Requieren de creatividad, pero hay que mantenerlas si eran significativas en la cultura organizacional.

Identifica esos rituales que eran únicos e intenta replicarlos, o desarrolla varios nuevos. Diversos estudios demuestran que entregar un paquete de productos a la casa del colaborador, aumentó su compromiso un 17 por ciento. Las plataformas digitales de colaboración, la mayoría de ellas gratuitas, nos permiten llevar a cabo actividades y sesiones de equipo, hacer concursos y planificar eventos sociales de manera divertida y remota.

5. Involucra más a los equipos para definir los "cómo"

Este momento en el que los líderes no tienen todas las respuestas es una oportunidad para involucrar a todos para encontrar los “cómo”. Es una oportunidad para fortalecer la cultura de participación e inclusión, utilizando la innovación y creatividad para poner las mejores ideas de todos al servicio de la compañía.

Esta oportunidad nivela la contribución de grupos o personalidades que no sabían o querían participar, generando igualdad de circunstancias y posibilidades para todos. Estos procesos fortalecerán y permanecerán una vez que esto pase y generará un capital intelectual invaluable para la firma.

6. Mejora el reconocimiento formal e informal

Los modelos prepandemia y los actuales ya no funcionan. Las métricas y los KPI han cambiado, así como se han acortado los tiempos con que los mirábamos y eran relevantes.

Algunos de los procesos críticos para mantener una cultura fuerte son el reconocimiento y las recompensas. Debemos reconocer la resiliencia, las metas semanales, los logros pequeños y grandes, así como la colaboración para generar un ambiente de motivación en los equipos donde cada día parece el mismo y donde la gente espera señales positivas ante una incertidumbre constante. Toma tiempo repensando tanto tus recompensas monetarias como las emocionales y aprovecha estos momentos para reforzarlas.

Para resumir, no se trata de reinventar la pólvora. Es mucho más un trabajo de análisis y escucha el que nos permitirá como líderes que somos lograr “ver” en qué estado está la salsa secreta que nos diferencia no sólo puertas afuera de nuestra organización sino, y especialmente, puertas adentro. Porque son las personas y sus comportamientos quienes definen la fortaleza de nuestro corazón organizacional que nos permitirá aprovechar el futuro.

*El autor es Socio y Director de Olivia México (@RogelioSalcedo)