El desgaste mental es una pandemia silenciosa que ha crecido a la par de la emergencia sanitaria por el nuevo coronavirus, impulsada por un entorno de incertidumbre económica y laboral, incremento en las cargas de trabajo, confinamiento preventivo y liderazgos poco preparados. El 80% de los empleadores en México considera que la crisis por la covid-19 dejará un impacto grande en la salud emocional y bienestar de sus colaboradores.

De acuerdo con la Encuesta de Diagnóstico de Bienestar 2021 de Willis Towers Watson, el estrés, la falta de ejercicio, la depresión, la ansiedad y las afectaciones en la salud física y financiera son los principales desafíos que enfrenta la fuerza laboral para su bienestar. Sin embargo, las afectaciones en los trabajadores alcanzan a las empresas, los empleadores prevén que el ausentismo y el presentismo serán problemas mayores para las organizaciones a causa de la covid-19.

“Desafortunadamente ya vemos las primeras señales y síntomas de que la nueva pandemia sea de salud mental”, expuso Yvette Mucharraz, directora del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección del IPADE durante el webinar Burnout, ¿la próxima pandemia?

Antes de la emergencia sanitaria, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó que el 75% de las personas trabajadoras en México presentaba síntomas de fatiga por estrés laboral, superando a países como China y Estados Unidos.

“En los primeros meses de la pandemia se empezaban a reportar niveles importantes de estrés, el problema asociado a ello es que esto ocasione reacciones físicas y mentales que pueden tener una gran cantidad de efectos que sobrepasan a las personas. Esto no sólo impacta en los trabajadores, sino en su entorno, hablamos de sus compañeros de trabajo y familia”, afirmó Yvette Mucharraz.

La afectación en el bienestar no es la única consecuencia de la pandemia que perciben las empresas que operan en México, la encuesta de Willis Towers Watson identificó que el 64% de las compañías prevé que la crisis sanitaria tendrá un impacto negativo en la productividad de sus colaboradores en los próximos seis meses.

“Una cosa es segura: el rendimiento se ve afectado cuando la gente no está contenta trabajando desde casa. Por eso será de vital importancia para las organizaciones que realicen encuestas a sus colaboradores para entender puntualmente quién necesita regresar a la oficina.

“Con base en las encuestas que hemos realizado a algunos clientes, se ha demostrado que tanto la productividad como el compromiso de los empleados se han reducido de forma considerable, ya que gran parte de la plantilla no cuenta con un espacio agradable y adecuado de trabajo en casa”, dijo Ignacio Arellano, director de GCS de Newmark.

La pandemia y sus consecuencias en la salud mental de las personas han puesto en el mapa de prioridades de las empresas la salud mental, física y financiera de sus colaboradores.

Del 2015 a la fecha, el interés de las compañías en la salud y el bienestar de los empleados y sus familias se incrementó en 24 puntos, al pasar del 54 a 78%, siendo el bienestar físico (91%) y emocional (97%) de los empleados la máxima prioridad para los empleadores durante los próximos tres años.

“El bienestar se ha convertido en una de las principales prioridades de la estrategia de atención médica en muchas organizaciones como resultado de la pandemia y las empresas están buscando hacer de éste un diferenciador clave de su propuesta de valor. Durante los últimos seis años, los empleadores han incrementado las medidas para mejorar la experiencia de los empleados al mejorar su entorno de trabajo, ofrecer capacitación y brindar apoyo familiar”, resaltó la firma en su estudio.

Falta de alineación

A pesar del mayor interés que tienen las compañías por la salud integral de su fuerza laboral, hay una falta de alineación de los programas de bienestar con las estrategias internas; estas acciones suelen estar desconectadas de una comunicación efectiva, por ejemplo.

El 36% de las empresas ofrece varios programas de bienestar, pero no ha articulado formalmente una estrategia para el cuidado de su capital humano. En tanto, sólo 9 de cada 100 empleadores implementó una estrategia para el bienestar de sus colaboradores con objetivos y metas establecidas para cada programa.

En los próximos tres años, las empresas planean implementar estas acciones:

Salud mental

  • Oportunidades para desarrollar la resiliencia de los colaboradores
  • Soluciones de atención virtual para afectaciones personales
  • Programas para apoyar condiciones crónicas en la salud mental
  • Definir una estrategia y un plan de salud mental para toda la organización
  • Rediseñar los programas de asistencia al empleado

Salud física

  • Ofrecer exámenes médicos
  • Programas para mejorar el estilo de vida, como nutrición o de actividad física
  • Evaluaciones de riesgos para la salud
  • Promover el uso de asistentes virtuales
  • Ofrecer opciones de comida saludable

Salud financiera

  • Seminarios web para educar en finanzas sanas.
  • Asesoría financiera personalizada

De acuerdo con la encuesta, el 65% de las organizaciones ya está planeando su estrategia de salud mental, lo que incrementaría en 22 puntos porcentuales la proporción de empresas que ya cuentan con una. En tanto, 80% de las empresas considera acciones para el 2023.