El entusiasmo por la conducción off road por parte de la enorme comunidad de propietarios de vehículos todo terreno llevó al equipo de Bosco's Camp a organizar una ruta con el apoyo de la firma de equipo y accesorios originales Mopar, así como con el grupo automotriz Autos Soni.

La convocatoria reunió a 15 unidades el pasado 28 de diciembre.

El reto fue cumplir con un día de tránsito y pruebas en una de las rutas más extensas del Circuito Nacional 4x4 que se encuentra en Villa del Carbón, en el Estado de México. Cómo en otros eventos los organizadores recomendaron a los entonces interesados en acudir a la cita, en contar con el equipo esencial 4x4 en sus vehículos como caja reductora y neumáticos todo terreno.

Desde las 7 de la mañana comenzaron a llegar las unidades, y mientras eran estacionadas siguiendo las indicaciones de acomodo por parte del staff, los expedicionarios desayunaron en la Finca San Fernando, hotel que fungió como punto de partida y de término de la ruta.

Al ingresar, uno a uno fue revisados por el equipo médico con la toma de temperatura, la realización de un cuestionario de salud, la revisión y portación de cubrebocas y la entrega de gel antibacterial. Mientras los participantes consumían sus alimentos el Lic. José Manuel Echave, director de la agencia Chrysler Pedregal, les dirigió unas palabras recordándoles mantener las medidas de seguridad e higiene en todo momento, así como de conducir con extrema precaución en la zona de ascenso, en donde el terreno se caracteriza por la cantidad de piedras en el camino.

Al mismo tiempo el equipo de Bosco's Camp realizó la sanitización de todos los vehículos, con lo que se garantizó la seguridad de todos los participantes.

Faltando 30 minutos para las 9 de la mañana, hora de inicio de la ruta, se completó la revisión técnica y de equipo de todas las unidades. La caravana estuvo formada por 15 autos que fueron guiados por el Jeep Gladiator preparado especialmente por Mopar y que fue conducido por Juan Bosco. El resto de las unidades fueron 12 Jeep Wrangler de diferentes versiones, un pick up Ram con equipo Mopar así como un Jeep Cherokee Trailhawk.

El contingente circuló poco más de 10 kilómetros por carretera hasta llegar a un claro en la zona boscosa del lugar en donde todos los participantes se detuvieron para liberar aire de los neumáticos y dejarlos en 18 libras, una técnica que mejora el agarre de los neumáticos. Desde el primer momento en que ingresaron al campo activaron las cajas reductoras en el modo 4H hasta llegar a una pendiente superior a los 25 grados que obligó a activar el modo 4L así como el bloqueo del diferencial trasero en las unidades que contaron con esta función.

Desafío rocoso

A diferencia de otras expediciones, en esta ocasión se sumaron equipos sin ninguna experiencia en el manejo off road sin embargo solo les fue necesario seguir a puntualmente las indicaciones del staff. La prueba más difícil de la jornada fue al llegar a una zona completamente rocosa en lo más alto de los tantos montes por los que circularon; aquí se toparon con un terreno conformado por una pendiente y una gran cantidad de escalones algunos con una altura superior al medio metro.

Para superarla había que conducir con exactitud por la trayectoria trazada, activar la caja reductora en la posición 4L y los bloqueos de diferencial. El principal peligro fue no seguir el camino indicado, caer en una zona de poco apoyo con lo que el auto podría deslizarse y que las rocas golpearan la parte baja.

Contra las olas

Otra prueba que generó un poco de inseguridad en algunos conductores fue al momento de circular por el cauce de un rio, avanzar poco más de 50 metros y luego subir por una pendiente con lodo.

La profundidad superó por poco un metro; aquí los representantes de Mopar explicaron la conveniencia de contar con equipo específico y original como la toma de aire Snorkel, Beadlocks para cada llanta, el kit de levantamiento de la suspensión, así como la instalación de un Winch para poder sujetarse a un árbol en caso de quedar atascado.

A descansar

Luego de completar el paso por el rio llegó el momento de la convivencia en la comida. Como en otras ocasiones, cada tripulación llevó alimentos para compartir. La diferencia en esta ocasión fue organizar a cada una por turnos para evitar la aglomeración de los comensales.

Al atardecer los vehículos emprendieron el camino de regreso no sin antes superar un ascenso con piedras y terreno suelto para afrontar el último tramo comprendido por un camino casi invisible ante la flora que lo había cubierto casi en su totalidad.

autos@eleconomista.mx