El equipo de Bosco’s Camp en esta ocasión nos llevó a una de las expediciones que requieren mayor atención en su preparación y conducción. Son tantas las adversidades a las que hay que sortear que no solo organizadores, sino tripulaciones deben afrontarlas con gran compromiso. Así fue la Baja 1000, una ruta que arrancó el pasado 12 de septiembre en la Paz, Baja California Norte y que estuvo conformada por tres jornadas de acción intensa y diversión.

El primer día arrancó con la formación de todos los vehículos una vez que descendieron del ferry “Baja Star” que los transportó junto a sus tripulaciones desde Mazatlán, Sinaloa, hasta La Paz. En ese momento los odómetros se colocaron en cero con el objetivo de completar por lo menos 370 kilómetros de conducción a campo traviesa.

Bandera verde

Después de la revisión final de unidades, equipo y tripulaciones, arrancó la primera etapa que comprendió el tramo La Paz – Los Cabos con actividades especiales en la localidad de Todos Santos y en la Dunas del Mogote cuya altura supera en algunos casos los 30 metros de altura.

Una vez que los participantes y el equipo de Bosco's Camp se adentraron en la naturaleza y los caminos de terracería se presentaron adversidades como una temperatura ambiente de hasta los 44 grados Centígrados y con la que los integrantes de esta expedición corrían el riesgo de deshidratarse en poco más de dos horas, así como algunos caminos en mal estado que podrían haber atascado a más de un auto.

El terreno más complicado fueron los pantanos donde la mayoría de las unidades quedaron  atrapadas más de una vez. En estos casos fue vital la correcta demanda del torque y potencia de cada automóvil 4x4 por parte de sus conductores para salir superar la prueba sin que se hundiera aún más. Desafortunadamente se presentaron casos en los que no fue posible salir del atolladero por sí solos por lo que el equipo de Bosco's Camp echó mano de sus herramientas el winch (malacate de acero o sintético), eslingas, grilletes, planchas de desatasque, entre otros.

Los caminos de la Baja tienen una característica especial que hacen un deleite para el que las transita ya que se puede transitar en modo 4 High (tracción en las cuatro llantas), a alta velocidad sin perder la trayectoria y manteniendo la estabilidad. La velocidad promedio que toda la expedición registró fue de 70 km/hr y la máxima de 145 con curvas y vados que provocaron que los más atrevidos todoterreno volaran algunos metros.

La ruta de Cortés

El segundo día de acción tuvo al Mar de Cortés como testigo. Este lugar fue llamado así por Francisco de Ulloa en honor al conquistador español quién le ordenó cartografiar la zona en 1539.

La jornada consideró arrancar alrededor de las 8 de la mañana en Los Cabos para visitar el Parque Nacional Cabo Pulmo, una zona considerada como reserva natural desde 1995 y cuya extensión supera las 7 mil hectáreas. Además se le conoce como la reserva marina más grande del país y en este sitio fue posible disfrutar del paisaje y de llevar a cabo el snorkel.

Después de celebrar la tradicional comida en la que cada tripulación comparte sus alimentos con los otros asistentes, los aventureros regresaron a Los Cabos para pasar la noche, descansar y afrontar el último día de acción.

Hasta la zorra

Después de dos días de actividades extenuantes los organizadores hicieron una rápida revisión mecánica de cada automóvil para minimizar el riesgo de alguna falla durante la travesía por lo que la salida se programó para las 10 de la mañana. La meta estuvo en uno de los lugares más impactantes por su belleza de México: la cascada Cañón de la Zorra. Este punto parece irreal debido a que lo inhóspito del terreno que le rodea y  lo oculta a la perfección. Resulta una sorpresa cuando se admira su altura superior a los 10 metros.

Para finalizar el tercer día de exploración regresamos a La Paz circulando a alta velocidad por los caminos de la famosa competición de La Baja 1000. Caminos arenosos y con constantes cambios de nivel, la peculiaridad del horizonte plagado de cactus y las altas temperaturas hacen de esta zona de nuestro país una de las más atractivas para realizar deportes extremos y expediciones.

Infalible en La Baja

En esta ocasión fue un Ford Raptor el vehículo líder. Durante los tres días que duró la ruta demostró su gran capacidad para conquistar la Baja California en cualquiera de sus tramos, ya sea en Ensenada, Santa Rosalía o bien en los Cabos. Este vehículo tiene una suspensión resistente, alto nivel de tracción así como una conveniente capacidad de carga y remolque. Su motor es un 3.5 litros Ecoboost de 450 hp (twin Turbo), y 510 lb-pie de torque, transmisión automática de 10 velocidades, suspensión de alto desempeño Fox Racing Shox, llantas BFGoodrich KO2 y control crucero en modalidad todo terreno.

autos@eleconomista.mx